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Esperanza


La palabra esperanza  que epitomiza la actitud del campamento que en torno a la mina de San José, en Copiapó, Chile, es también la actitud de todos los que seguimos con interés el desarrollo progresivo y anhelamos el resultado final de la empresa de rescate de los 33 seres humanos sepultados a 700 metros de profundidad bajo tierra en la mina, por un mes.

Si se logra terminar con éxito, será una de las grandes hazañas humanas del siglo XXI y que ya está dando material de reflexión y estudio a los sicólogos y antropólogos que siguen observando los comportamientos humanos en situaciones difíciles.

Normalizar lo anormal es la regla. Luego de poder haber hecho contacto con los mineros enterrados, se han ido desarrollando iniciativas y comunicaciones y ayudas internacionales que nos indican la parte buena del ser humano cuando un miembro está en crisis.

He leído que les han hecho llegar comida, pasta de dientes y crema de afeitar además de que les han provisto de luz para iluminar el espacio de 50 metros cuadrados en el que mueven los 33 sepultados. Si todas las circunstancias conspiran hacia la claustrofobia, hay que asumir que como mineros ellos están curados contra ese peligro, de otra manera hubieran muerto.

Curiosamente han impuesto como norma la civilidad entre ellos y se han organizado por orden de edad. El mayor tiene 62 años y el más joven 19. Se han elegido como coordinador al más viejo y se han distribuido en grupos de ternas, teniendo en cada terna un vocero de enlace con el resto del grupo. En el paraje en que se encuentran han destinado un espacio para el culto, y oro para las necesidades privadas y la norma es mantenerse ocupados, y el trabajo lo tienen bien repartido sobre todo cuando les toque despejar el lugar con los residuos que caigan del trabajo de los taladros.

Para todos el pensamiento de la muerte lo consideran inevitable, aunque por el momento lo tienen com algo que puede suceder. Si todo cambia —si la muerte pareciera inminente el comportamiento también cambiaría, cuando tú temes por tu vida entonces prospera más la unión.

No se han creado falsas expectativas en cuanto al tiempo que va a tomar todo el proyecto y se lo han hecho saber sin indicar fecha segura, nada de jugar con las frustraciones. Se afirma que el viaje desde las profundidades a la superficie tomará como hora y media, 90 minutos y vendrán en una cápsula poco mayor que el cuerpo humano con los ojos vendados y preparados para el contraste con la luz de la superficie. Ciertamente se enorgullece uno de las capacidades del ser humano en diseñar métodos para resolver crisis. Da pena que en otros  contextos seamos tan complicados y nos encontremos en la anomia.