Esperanza para el agro
Como miembro de la junta directiva de la Cámara (Camarita N.° 2: Alimentación) y encargado de la Comisión de Canasta Básica y Agricultura, tenemos la gran responsabilidad de mantener vigente los temas de seguridad alimentaria, creación de leyes para promover la agroindustria y aumentar la producción nacional.
Consideramos que el tema del agro no da cabida para más improvisaciones. El país y sus gobernantes han fracasado en su intento por hacer un cambio. Durante los últimos 40 años, hemos visto cómo se ha desvanecido la importancia del campo y de su gente. Debemos como panameños comenzar a colaborar de forma efectiva con las autoridades y los sectores productivos e importadores para lograr una mejor planificación, producción y comercialización de alimentos.
Esperamos que los candidatos vean la oportunidad histórica que se les presenta y aborden el problema de manera profunda y no cosmética.
Hasta ahora, solo parece que se han percatado del problema por el aumento de los precios, pero no han visto el foco principal, que es la escasez de alimentos y la falta de apoyo al sector.
En la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) seguimos comprometidos a buscar alternativas para solucionar la crisis del agro. Nuestros acercamientos oportunos en el último año con el presidente de la República, ministros del Mida (Ministerio de Desarrollo Agropecuario) y Mici (Ministerio de Comercio e Industrias), funcionarios de las cadenas alimentarias, personeros de embajadas y organizaciones internacionales vinculadas al tema, productores e importadores, reflejan que nuestra prioridad sigue vigente. Tengo la esperanza de que en los próximos cinco años se dedicará más tiempo y más recursos al agro.
En lo particular, espero que la cadena de frío cumpla su cometido, que los mercados de productos reemplacen las ferias libres improvisadas en esquinas y parques, que la Bolsa Agropecuaria active los contingentes cuando hay desabastecimiento y no para especular, que Aupsa (Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos) facilite la exportación de productos nacionales, que el Mida elimine los “cuellos de botella” del sector productivo, que el BDA (Banco de Desarrollo Agropecuario) apruebe créditos adicionales, que el Idiap (Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá) facilite el acceso adecuado de agroquímicos y el abastecimiento sostenible de semillas, que el IMA (Instituto de Mercadeo Agropecuario) promueva la producción nacional y que el Mici encuentre mejor acceso a los mercados internacionales. De verdad, eso espero. Y ojalá sea así.