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Esperanzas y muchas esperanzas


Son las que hemos puesto en el nuevo año que se aproxima y que llena de ilusiones a los panameños. Tenemos esperanzas en el 2012 porque es bisiesto y algo diferente soñamos para nuestro país. A pesar de que algunos renglones no andan totalmente bien, otros se perfilan con muchas expectativas.

Pensemos que el sector turismo aumentará sus perspectivas para que las inversiones en hoteles nuevos no se pierdan y puedan recuperarse para el bienestar de los inversionistas. Otra de las esperanzas está cifrada en inversiones extranjeras, pero que sean verdaderas inversiones que formen nuevas empresas y creen nuevas plazas de trabajo. Muchas de las actuales compran empresas ya instituidas y que cuentan ya con empleados viejos sin llamar a nadie nuevo a trabajar. Pero llama la atención que en el metrobús hay una oferta de trabajo increíble con reducida mano de obra que quiera llenarlas. ¿Qué sucede? ¿Por qué decimos que hay desempleo y mientras tanto no se consiguen trabajadores que llenen esas plazas? No quiero pensar que el panameño no desea el trabajo; quien quiera realmente laborar, lo hace en cualquier plaza que se les presente. Ojalá que este nuevo año arregle este problema y logremos más empleos.

La otra esperanza que tengo es que la productividad del trabajador panameño aumente para beneficio de las empresas y, por ende, del sector laboral. Sin productividad no hay progreso y la necesitamos urgentemente. Creo que debe ser requisito sine quanon para lograr ascensos y mejores salarios. Cuando se consiguen posiciones laborales en las cuales, trabajes o no, ganas igualmente tu salario, partimos de una premisa equivocada y no avanzamos económica ni laboralmente. Necesitamos tener una educación cónsona con los adelantos económicos porque con una educación mediocre, tendremos ciudadanos igualmente mediocres a todo nivel. Necesitamos avanzar y modernizarnos en la educación; necesitamos una transformación educativa verdadera para formar excelentes profesionales que lleven con eficiencia las riendas del país; una educación que esté acorde con los adelantos de países de primer mundo, con una formación en inglés y en otras materias indispensables.

Necesitamos una formación universitaria que no decrezca el nivel académico ni los índices para ingresar, sino más bien que sea estricto para que esa formación sea completa. Tengo esperanzas en que dejemos de criticar todo lo que se nos presenta y lo que se hace. No es posible que nada esté bien y que las cosas deban hacerse como piensa cada uno y no como deben ser. En fin, quiero un 2012 lleno de cosas buenas.

Médico.