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Espero no sea usted así


Yo sé que usted está en crecimiento, pero si prevalecen en usted estas señales, su proceso de superación está bloqueado por el síndrome del “hombre antena”.

1. A este hombre le encanta mantenerse informado, no importa de donde venga la fuente y el contenido, pero no digiere tantos datos y su visión del mundo es deficiente y es incapaz de opinar sobre guerras, poder, sexo, pobreza, hambre, valores, política, etc. Podríamos decir que todo le interesa a nivel superficial. Su pensamiento es débil, sin reales convicciones. Por eso, fácilmente es manipulado y la publicidad lo convierte en un consumidor que no sabe distinguir entre lo esencial y lo superfluo e inútil. Es curioso y amante de murmuración y chisme.

2. Por adolecer de criterios sólidos, tiene un compromiso muy débil en cuanto a la realidad de dolor, de marginación y de degradación que existe. No se puede contar con esa persona en nada que implique responsabilidades a largo plazo, porque dependerá todo de “cómo se sienta, si le gusta hacer aquello, si tiene ganas, si no hay otra cosa que hacer…” Y esto desde estar en una directiva de padres de familia, a ser dirigente de un gremio. No se puede confiar en esa persona en nada que implique perseverancia, objetivos a largo plazo.

3. Su ideología es el pragmatismo. Todo vale en cuanto me sirva y lo usaré mientras convenga. Es una persona muy práctica, pero en el sentido negativo. “No haré nada que afecte mi ego y mis posesiones. Todo girará de acuerdo a mi conveniencia”. “En esto no me meto porque no gano nada material”. No se compromete en algo serio porque rehuye el sacrificio. Todo lo quiere fácil. Tiene una idea muy equivocada en cuanto al éxito, ya que está imbuido de la cultura del “café instantáneo” donde todo se consigue rápido y sin esfuerzo.

4. ¿Dónde está su verdad? En las encuestas, en la propaganda, en lo que “dice el periódico”, “en lo que me contaron”. Es incapaz de analizar las cosas, de investigar, de poner en tela de juicio una información mientras no se verifique. Dejó prácticamente de pensar para repetir eslóganes, frases hechas por otros, y no tiene un criterio personal de nada. Sus modelos son los ídolos del momento. Y para complicar más , la religiosidad (ritos, prácticas, creencias secundarias) tomó el lugar de la fe. Hizo a Dios a su imagen y semejanza, y lo quiere manipular con novenas o el diezmo.

¿Qué le parece? Si este es el caso suyo y no hay manera de cambiar, mi mayor deseo, y perdone, es que le suceda algo que lo haga sufrir bastante, ya que el dolor agudamente vivido es la medicina que aplica nuestro buen Dios para que maduremos y cambiemos nuestra forma de vivir.

Monseñor.