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Está bueno el culantro, pero no tanto


Delfo A. De Lora Rivera (opinion@epasa.com ) / Jubilado.

Este cuento incluido dentro del libro Narraciones Panameñas representa muy bien, a través de la figura de un asiático panameño, a la población panameña movida entre los vaivenes de la fluctuante política entre los liberales y conservadores. Hoy en día nuestros políticos criollos, dignos representantes de los liberales y conservadores de los tiempos de Colombia, que tanta sangre del pueblo hicieron derramar por sus intereses políticos. Ellos quieren de nuevo hacer derramar esa sangre llevando al pueblo a una confrontación con tal de satisfacer sus mezquinos y oscuros intereses personales.

Para lograr este fin argumentan, entre otras cosas, que el presidente Ricardo Martinelli y su gobierno representan “un peligro para la institucionalidad y la democracia.” Nada tan lejos de la verdad, puesto que los que realmente representan un peligro para la institucionalidad y la democracia son los que pisotearon lo que ellos mismos dicen defender. Ahora, en verdadera democracia, son ellos los que precisamente están liderando y organizando actos como cierre de calles, huelgas, levantamientos indígenas, protestas sindicales y, el pasado martes 19 de junio, el acontecimiento bochornoso que se dio en la Asamblea por las huestes dirigidas y mandadas por ellos.

Hablan de que este Gobierno quiere vender al país y ellos fueron los que precisamente adeudaron el país. Fueron ellos los que privatizaron las empresas del Estado. Fueron ellos los que subieron la corrupción a todos los niveles. Ahora la corrupción que siempre ha existido en todos los gobiernos y existirá, en este gobierno es ahora mínima en comparación a la dictadura y gobiernos PRD. Además, yo veo que ahora se persigue la corrupción y se castiga. Antes los corruptos, sobretodo los que robaban millones, eran intocables.

Hablan de que Martinelli es autoritario, porque es un presidente de carácter que no se deja mandar. Es autoritario porque está exigiendo a los ricos que paguen sus impuestos. Hablan de que es autoritario porque constitucionalmente nombra los magistrados de la Sala Quinta por un mandato de la Corte Suprema.

El presidente Martinelli es el que se necesitaba para disminuir la corrupción y hacer los cambios positivos que se han hecho. Hablan de que el presidente es autoritario mientras ellos instauraron una férrea dictadura en la que hubo muertos y desaparecidos. Al final de esta dictadura, provocaron la invasión que dejó tantos muertos. Al presidente y al Gobierno les compete plantearse la idea que “Está bueno el culantro, pero no tanto”, y no dejarse tumbar por la fuerza o con una argucia política a través de la Asamblea.

Jubilado.