default

¿Está entrando Panamá a la era medieval?

Por: Redacción 30/01/2015

Llama la atención la denuncia del Congreso de Estados Unidos a las agencias de inteligencia de su país sobre escuchas a personajes propios y de gobiernos de otros países y las torturas a prisioneros para lograr información. Eso hace cavilar sobre la defensa que tenga la democracia para sostenerse contra el terrorismo, la corrupción u otras formas violentas de subvertir el orden. Siempre existirán grupos que quieran tomarse el poder, mediante el modo democrático, pero con intenciones de imponer sus ideas, o por medios violentos con iguales intenciones.

Esto recuerda lecturas sobre la era medieval, cuando la justicia inquisitorial empezaba con los pinchazos de ese tiempo, que eran la delación; detenían al sospechoso, al que luego aplicaban medios físicos y mentales de tortura para que confesara su delito, lo que era insoportable, confesaban lo que los monjes les pedían, empero, con todo y confesión, o lo quemaban, decapitaban o lo desmembraban atando sus extremidades a cuatro corceles a los cuales picaban para que salieran en estampidas. Antes invitaban al pueblo a las plazas donde se llevaría a cabo el espectáculo, para su gozo.

Otra lectura recuerda que terminada la II Guerra Mundial, los países liberados de los nazis hicieron justicia contra los que sospechaban de colaboracionistas, golpeándolos, pelándolos al rape y haciéndolos desfilar desnudos por las plazas como escarnio por lo que habían hecho. Para descubrirlos, la delación eran los pinchazos. En nuestra era, la justicia se hizo menos inhumana, de modo que aparecieron convenciones sobre derechos humanos y contra la tortura, no obstante, ni los derechos humanos se aplican debidamente, y la tortura se sigue aplicando con mejor tecnología, sigue inhumana y va contra la dignidad de las personas, sin importar si han delinquido.

Se suponía que el salvajismo era historia y ya no se realizaba, pero no. En Estados Unidos, por informes desvelados, continúa el espionaje, pinchazos y torturas, que se agudizaron con el terrorismo de hoy en día. Los Estados deben velar para que la justicia sea conforme al delito cometido, por eso se firmaron acuerdos internacionales de estricto cumplimiento. La tortura la define el Drae: Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo.

De la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, adoptada por la Asamblea General en Resolución 39/46 del 10 de diciembre de 1984, se resalta lo siguiente: Los Estados partes en la presente convención, considerando que, de conformidad con los principios en la Carta de las Naciones Unidas, el reconocimiento de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es la base de la libertad, la justicia y la paz del mundo, reconociendo que estos derechos emanan de la dignidad inherente de la persona humana, teniendo en cuenta la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que proclaman que nadie será sometido a tortura ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, sobresale: A los efectos de la presente convención se entenderá por el término tortura todo acto por el cual se inflija intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarlo por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otras personas en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia.

No se considerarán torturas los dolores que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas.

Hay la sensación de que las autoridades panameñas están violando las convenciones en el aspecto de la tortura, porque, en conjunto con algunos medios que se prestan para ello, exponen a la vergüenza, el dolor y sufrimiento a la víctima y la familia, y a la molestia de quienes no están de acuerdo con ese proceder, solo por percepción o acusación mediática sin haber sido juzgados. Está sucediendo con personajes de alto perfil público y con personas sin rango.

¿Hay justicia cuando por algunos medios amenazan a las autoridades con manifestaciones si las personas no son condenadas? ¿Entra Panamá al oscurantismo medieval como el Califato Islámico?

Edición Impresa

Miércoles 5 de agosto de 2026