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Esta es en serio; ¿a poco no me crees?


Uno de los puntos más álgidos al hablar de gobernabilidad es la credibilidad que existe entre el Gobierno y el pueblo.
En este momento, es muy baja. Una de las causas que han provocado esta situación es la cantidad de frentes que ha abierto el gobierno Martinelli.

El país vive enfrentado desde hace más de un año, el rompimiento de la alianza ha pasado, de ser un problema político a una muestra intestinal del presidente hacia quienes considera “enemigos”.

El presidente no solo se ha dedicado a atacar al panameñismo, también fustiga al PRD, a los “empresaurios”, a los medios, y a todo a quien considere que no concuerda con su plan de gobierno.

Es la primera vez que el TE, como colegiado, realiza una declaración sobre un fraude electoral. Puede tener su dosis política, no obstante, el Gobierno debe tener claro que esta institución goza de mayor credibilidad, un problema que el Gobierno, a pesar de entenderlo, le cuesta tratarlo.

El escenario, entonces, ha suscitado el surgimiento de fuerzas sociales que se atreven a enfrentar el sistema y que en el caso de los indígenas, el Gobierno no les ha ganado la batalla de ninguna forma, ni con la represión ni en la negociación.

La situación ha llegado al punto en que el presidente, en su afán de convencer a la ciudadanía de sus intenciones de no reelección, tuvo que firmar un documento ante notarios.

Un hecho ridículo que en caso de que se decida lo contrario, no acarrea consecuencias legales, sino morales.

Lo que el Gobierno tal vez no ha podido asimilar es que se requieren reglas claras en los comicios electorales del 2014.

Mientras ello no ocurra, no contará con herramientas para garantizar comicios transparentes, aun cuando se tenga la mejor intención.

Los niveles de gestión del Gobierno han caído drásticamente, en un año ha perdido 40 puntos; de 70% de aprobación al 30 %, un nivel muy bajo, en consecuencia, esta desventaja que afecta al Gobierno la capitaliza la oposición.

Algunos analistas consideran que el Gobierno ganaría muchos puntos, no solo políticos, sino de popularidad y aceptación, si logra sentar en la misma mesa a sus adversarios con el fin de lograr un acuerdo en puntos sensitivos que le garanticen al país su continuidad, a pesar del relevo gubernamental.

Pero mientras continúe con su política de enredos y disparos a lo loco, seguirá en picada su popularidad, su credibilidad y, por ende, la gobernabilidad del país será aún más crítica.

Periodista.