¿Está usted motivado para vivir?
Uno de los grandes problemas que tienen muchas personas es su falta de motivación para vivir como Dios quiere que lo hagan. Hay personas que se sienten satisfechas con, simplemente, lograr reunir energía suficiente para las tareas diarias. Piensan que es imposible encontrar una motivación que les dure toda la vida. Todo ser humano tiene la libertad de decidir qué hacer con su vida: permanecer firme y caminar hasta el final o caer derrumbado. Todo depende de su motivación. Si usted no está motivado, nunca podrá ser nada en la vida. Pero si está bien motivado, será capaz de hacer cambios radicales en cualquier aspecto de su vida, transformarse y cambiar de rumbo. Sin duda alguna, la falta de motivación puede llevar al fracaso porque la motivación es fundamento para la acción y solamente así se logra la realización plena. Aquello que lo motiva lo puede convertir en lo que Dios verdaderamente quiere de usted. Dígame cuál es su motivación y le diré cuál será su realización en la vida. Muchas de las grandes personas que he conocido han sido muy constantes y altamente motivadas.
Si usted tiene un sistema profundo y una jerarquía bien clara de valores, se convence de que son necesarios para ser feliz y se entrega a su realización, se sorprenderá de la cantidad increíble de cosas que logrará y también de las que desechará; porque en verdad eran dañinas. Esfuércese por tener metas muy altas, pero pregúntese si eso que persigue está en armonía con su ser. Si intenta alcanzar metas que están fuera de su alcance, destruirá su motivación de la noche a la mañana. Con la ayuda de Dios podrá hacer cosas increíbles, pero siempre de acuerdo con sus posibilidades.
Cuando elige una meta y se propone realizarla ahora mismo, avanzará muchísimo. Pero si elige no actuar, sino solamente soñar, la inacción cobrará vida propia y se volverá en su contra. Tenga presente las desafortunadas consecuencias de abandonar sus metas y objetivos en la vida: resentimiento, odio a uno mismo, pérdida de ánimo, frustración, depresión, deterioro de la salud y hasta pérdidas económicas.
La demora es un golpe mortal para la automotivación. Eso de decir que lo hará más adelante cuando se organice, cuando tenga tiempo o más posibilidades, es lenguaje de fracasados y frustrados. Si usted quiere ser una persona de éxito y altamente motivada, nunca aplace nada. La vida no es más que la acumulación de segundos, minutos, horas y días preciosos que cuando se van nunca se recuperan. Como dice Og Mandino, ahora mismo son dos palabras que pueden impulsarnos a logros que nunca imaginamos posibles. Estas dos palabras son un lema valioso para aplicar en todos los aspectos de la vida. Comience ahora mismo a buscar ese nuevo cliente que necesita para su negocio, a sacar la basura de su casa, a arreglar el desperfecto de la cañería o la gotera en el techo, a amar a su cónyuge y a sus hijos, a realizar sus proyectos y grandes ilusiones. ¿Qué está haciendo hoy por realizar su proyecto o meta, por renovar su relación con su cónyuge o sus hijos, por perfeccionar su mente, su espíritu o su cuerpo? Dejar las cosas para mañana es peligroso, pues la motivación se va perdiendo.
El éxito lo consiguen personas que tienen la seguridad que lo pueden obtener. Lo que la mente puede imaginar y creer también lo puede conseguir si es algo bueno. ¿Cree usted en sus motivaciones, se atreve a creer en sus valores? Si es así y usted apunta a lo más alto, activa su optimismo y este le ayudará a realizar lo que usted quiera. Los optimistas se inspiran a actuar, creen en lo que son y lo que hacen y siguen adelante; aunque cometan errores. Aprenden de sus errores y cuando logran algún éxito, no se contentan con eso; sino que quieren lograr más y más de acuerdo con sus motivaciones. Se proponen objetivos de largo alcance, pero también se estimulan con recompensas personales diarias. Los optimistas saben que con la ayuda de Dios pueden realizar aquello que Él quiere que logren y para lo cual fueron creados.
Presente sus planes al Señor a través de la oración y Él se convertirá en su socio en la realización de su vida. Recuerde lo que dice la Palabra: "Abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo".
Cada vez que usted ora es Jesucristo quien le presenta al Padre sus peticiones. Toda oración es siempre respondida por Dios. Para Dios no hay límite, para Él nada es imposible. Él es el autor de la verdadera creatividad, porque toda la creación le pertenece, incluyendo cualquier idea que nuestra mente pueda concebir.
Dios puede hacer maravillas en usted. Olvídese de lo pasado, crea más en usted mismo y láncese a conquistar sus metas e ideales. Recuerde todo lo que es positivo y bueno: ideales, metas, valores, planes bien trazados, deseos firmes, necesidades, ambiciones sanas, convencimiento, perseverancia, paciencia, mucha acción, mucho trabajo y usted no perderá la motivación para lograr cosas grandes en su vida. No se olvide que con Dios usted puede, porque con Él, usted es. . . ¡invencible!
Monseñor cmf.