Establecer prioridades y generar nuevas oportunidades
Cuando está por llegar el cierre de año, normalmente escuchamos la frase “este año se fue volando” y, al percatarnos de lo que decimos, nos damos cuenta de que fue lo mismo que dijimos el año pasado, más aún, este año lo enfatizamos más, ¿será acaso que no pudimos hacer más que el año pasado y las promesas no se cumplieron completamente?
Hoy domingo que está leyendo este artículo, quizá acompañado de la familia, desayunando o saboreando un exquisito café o tal vez en la playa o en El Valle disfrutando de las fiestas patrias y haga un recorrido a los meses atrás, de qué cosas quedaron pendientes o en el tintero que no logramos alcanzar y analice por qué estas no llegaron a su conclusión.
Si el número de tareas inconclusas es mayor que las que sí pudo completar, revise y priorice las que debe atacar inmediatamente y deseche las que usted sabe no podrá terminar, ya que de lo contrario arrastrará las que no efectuó más las nuevas que se quiere poner como meta.
Para hacerlo aún más fácil, trate de ver las cosas desde arriba, “salga” de la oficina y como si fuera un visor desde el aire observe cómo se ven las cosas desde allá, quizá en un lado se vea más complicado que en otro, sin embargo, hay que establecer esta vista panorámica, seguro se preguntará de qué servirá. Pues bien, le presento herramientas que le permitirán planificar de una forma organizada, y, sobre todo, con responsables que den seguimiento a cada una de las tareas encomendadas para lograr la estrategia de su organización.
Una visión rápida y comprensiva del negocio le permite implementar y comunicar la estrategia basándose en cuatro perspectivas: sus clientes, sus productos, la innovación y procesos internos para entonces a través de los Recursos Humanos (personas) generar resultados.
Esto dará pauta a su Mapa Estratégico con relaciones causa – efecto, que le permitirá construir la visión y la estrategia de la empresa, ayudándolo a traducir la visión en acciones concretas, llegando a establecer tácticas y alinear iniciativas buscando siempre integrar las acciones, lo cual se logra al aumentar la comunicación entre todos los involucrados, quienes serán los causantes de promover el cambio y de esa forma incrementar los resultados.
En nuestros Talleres de Planificación Corporativa los integrantes de los equipos descubren que las soluciones integrales tienen mucho mayor peso que aquellas que son creadas para “justificar su puesto”. La integración o lluvia de ideas, entendiendo las responsabilidades y procesos de cada uno de los departamentos, posibilita establecer acciones concretas a corto y mediano plazo con revisiones que permitan ajustes sobre la marcha evitando frustraciones al final del camino.
El resultado será determinado por el nivel de involucramiento y compromiso de sus colaboradores quienes, la gran mayoría del tiempo, tienen quizás las soluciones más prácticas y necesarias para resolver posibles conflictos interdepartamentales que se generan por no estar involucrados en la operación, intentando dirigir desde la comodidad de una oficina climatizada con los “juguetes” tecnológicos más avanzados.
Cuando realice sus estrategias, en las que sus clientes sean el factor determinante, ponga como prioridad triple A el “cómo lograr la satisfacción de sus clientes”, sin embargo, si no lo escucha primero a través de encuestas, llamadas, entrevistas uno a uno, de nada servirán las posibles estrategias por más brillantes que estas puedan parecer; piense cuántos clientes tiene usted por recomendación de sus mismos clientes.
Seguramente, para satisfacer a su cliente, usted deberá innovar ya sea en productos, capacitación o tecnología; el mundo de la competitividad es hoy el pan nuestro de cada día y estas innovaciones implicarán inversiones que deben ser analizadas para establecer su retorno, de lo contrario, será un gasto más.
Esta innovación nos llevará al desarrollo de nuevos productos, los cuales deberán tener una característica que los distinga del resto, siendo atractivo, eficaz y de fácil entendimiento para el consumidor, creando metas de producción y ventas además de satisfacción por su calidad y excelencia, punto vital para el éxito del proyecto.
La vida de toda satisfacción, producto o innovación, debe ser liderada por el recurso humano el cual debe estar en continua producción; una vez se le han dado las herramientas de capacitación para su correcta venta y distribución, atención y servicio, entendimiento y delegación, cada uno de los supervisores, oficiales, gerentes y líderes de su organización formarán un eslabón de la cadena de productividad generando mayor productividad, responsabilidad, satisfacción de clientes y sentido de pertenencia en cada uno de los colaboradores. De esa forma, eleva la satisfacción del colaborador, reduce la rotación del personal, aumenta sus ventas y lo más importante... incrementa la satisfacción del cliente.