Estado actual de la nación
El pueblo primero. Los que se ufanan de conocer los vericuetos de la política nacional coinciden que el peor eslogan de campaña que pudo elegir Juan Carlos Varela Rodríguez fue este, las razones son múltiples, pero se condensan en una realidad lastimosa y poco edificante, consistente en que luego de tres años, esta idea se ha convertido en la más aberrante mentira, cuasi estafa electoral y sobre todo en una advertencia providencial a los votantes para que dejen de botar su voto y sepan elegir con más detenimiento a sus gobernantes.
Todos los ministros de Estado y directores de entidades descentralizadas o autónomas cojean del mismo pie, les precedía una hoja de vida intachable en el mundo de la iniciativa privada, sin embargo, al ocupar posiciones oficiales se les ve contagiados de una especie muy rara de ineptitud. Hechos que revelan una de dos situaciones: ¡que la iniciativa empresarial en nuestros lares se fundamenta preferentemente en un maridaje de corruptelas y beneficios interminables, pero muy redituables o en que la actividad como servidores públicos está siendo utilizada para beneficios particulares y es por eso que se dan tantos retardos, paralizaciones y decisiones descabelladas, como para provocar que todo deba salir más costoso al erario, que no es otro que el dinero de las contribuciones e impuestos de los panameños!
En materia de seguridad, todos los estamentos están contaminados por el virus de la corrupción y se ha llegado al cinismo de negarse la procuradora a recibir una denuncia que involucra a altos funcionarios de narcóticos en acciones supuestamente ilícitas. Los muertos, heridos por asaltos, secuestros, homicidios intentan explicarlos con estadísticas maquilladas, y la población se siente desprotegida. Ahora nos salen con que nuestra seguridad tenemos que dárnosla nosotros mismos. Qué descaro.
La educación transcurre sin pena y sin glorias. Su ministra no deja de sorprendernos al dilucidar todo a través de las excusas, las amenazas a los profesores o ignorándolos.
La canasta básica y el control de precios son un fracaso estrepitoso, solo el presidente y su séquito han tenido ahorro con este invento propio de épocas pasadas. Se adjura del libre mercado para inventarse un proceso económicamente insustancial e ineficaz.
El trabajo escasea, así se diga que crece la economía a equis porcentaje anual, ese progreso no se siente en las capas mayoritarias, por el contrario, se les ha arrinconado, teniendo que decidir entre pagar esto o aquello, es decir, vivir debiendo.
En el informe a la nación, Varela volverá por sus bríos, nos contará otra historieta mal hilvanada de aciertos inexistentes, será aplaudido en el Palacio Justo Arosemena y rechazado a gritos en todos los rincones del país.
Abogado