default

'Estoy preso. ¡Qué desdicha!'

Por: Redacción 23/04/2016

Estimado Monseñor Emiliani. He seguido mucho sus escritos y me alientan muchos sus mensajes. Estoy en la cárcel y llevo ya tres años preso. Cometí un grave error en mi vida por el que estoy pagando una pena en el presidio. Me quedan tres años más de cárcel. Tuve un puesto de importancia en la empresa donde laboraba, pero caí en la trampa diabólica por unos malos amigos de robar materiales poco a poco y así llegamos en cuatro años a sacar una suma considerable de dinero. Vendíamos esos materiales a otros delincuentes que a su vez los revendían. Todo iba bien, según nuestro parecer oscurecido por la ambición, hasta que alguien fue descubriendo los faltantes y a su vez la red que habíamos montado. La vergüenza fue grande para mí cuando un día llega la policía a detenerme en frente de mis compañeros de trabajo y más todavía cuando mi familia se entera de que estoy preso. Hice todo lo posible, primero para que no se descubriera el robo y luego para no caer preso. Mis abogados no pudieron evitar el que fuera a la cárcel. Ahora sé que aunque nadie lo hubiera sabido, Dios sí me estaba viendo. Que fue una falta grande porque deshonré mi vida, mi familia y todo lo que había acumulado en dinero ya se ha ido. Qué ironía, buscaba tener más plata y ahora estoy sin un centavo. Con mi sueldo y el de mi esposa estábamos bien. A mis hijos los tenía en un colegio privado y aunque no nos sobraba el dinero, no teníamos problemas.  Yo sé que mis hijos han pasado momentos muy duros con sus amigos y familiares por la vergüenza de que su padre esté detenido. Están ellos ahora en un colegio público. Hasta mi foto salió en los periódicos. Lo peor es que me han vinculado con esa red de delincuentes que mantenían robos de materiales en varias empresas.

 Estimado señor, no todo está perdido. Usted está vivo y todavía es joven. Tiene a su familia. Sus hijos se siguen educando. Dios está con usted. Le quedan muchos años de vida. A rehacer su existencia planeando con fe y optimismo su futuro. Actúe con valentía y dígase: "Con Dios todo lo puedo". Ya usted aprendió una lección muy grande. Nunca más tocará dinero ajeno. Fue un error grande, pero que hará que usted camine el resto de su vida por el sendero recto, el de la decencia, honorabilidad y por lo tanto el respeto a las personas y sus bienes.

En cuanto al presidio, tiene que aprovechar el tiempo de cárcel instruyéndose más. Aprenda otras cosas, profundice en su profesión  y lea la Biblia, haga oración y congréguese en su Iglesia, que allí está la pastoral penitenciaria y se celebran eucaristías. Siga aconsejando a sus hijos, ahora con más autoridad, ya que experimentó el fracaso por actuar indebidamente. Usted será el ejemplo para ellos de lo que hay y no hay que hacer. Desde la cárcel debe crecer mucho espiritualmente. Insisto: reúnase con gente cristiana, haga oración, viva el misterio de Cristo en la eucaristía. Quiero que tenga un real y profundo encuentro con el Señor y lea diariamente la Biblia. Algo grande y bueno vendrá para usted. Y eso ya está sucediendo en su vida. Mantenga la calma y a empezar de nuevo. Recuerde que Dios lo ama y que con Él usted es invencible.

Monseñor cmf.

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026