Estrategia fallida
De acuerdo al llamado Plan Estratégico de Gobierno 2010 – 2014 el crecimiento de la economía deberá ser impulsado fundamentalmente por la actividad exportadora. En el mismo se argumenta que “enfocarse en bienes y servicios transables permite a un país relativamente pequeño acceder a mercados más allá de su limitada población y a los flujos de divisas que tienen efectos multiplicadores en la economía nacional”. La realidad, sin embargo, no parece estarse comportando de acuerdo a este supuesto al menos en tres importantes bloques de exportación. En primer lugar, si se toma el caso del valor de las exportaciones de bienes, se observa que este después de haber caído en un 28.3% durante el 2009, sigue mostrando una tasa negativa de crecimiento de 6.4% durante los cinco primeros meses del 2010 en comparación con el período igual del año anterior. En segundo lugar, el Canal de Panamá también está manifestando una tasa de crecimiento negativa en términos reales. En este caso, si hacemos la comparación entre el total de toneladas netas del canal que transitaron por la vía interoceánica entre enero y mayo del 2010 con las que lo hicieron en igual período el año pasado, resulta que el volumen de las mismas se redujo en 2.5%, se trata de la persistencia de una tendencia que se empezó a observar desde el 2008. En tercer lugar, la situación no resulta distinta para las actividades de reexportaciones de la Zona Libre de Colón. La comparación del valor de las reexportaciones realizadas en los cinco primeros meses del presente año resulta ser inferior al realizado en igual período del 2009 en 19.0%. Esto contrasta con el hecho que la misma comparación entre el 2009 y 2008 mostró una tasa positiva de crecimiento del 4.5%.
Lo más importante a destacar es, sin embargo, que lo anterior es el reflejo necesario de la relativa situación recesiva que persiste en el mercado mundial. Si esta fuera estrictamente coyuntural el problema podría ser minimizado. Sin embargo, de acuerdo a un número creciente de importantes analistas, se trata de una situación que tenderá a persistir. Es así, por ejemplo, que Noriel Roubini argumenta que “a medida que se evaporen las ilusorias esperanzas de una rápida recuperación en forma V, el mundo avanzado se encontrará en el mejor de los casos en una larga recuperación en forma de U, que en algunos casos… puede extenderse en una casi depresión en forma de L”, concluyendo que “será difícil evitar la recesión con doble caída”. Nos encontramos, entonces, frente a una estrategia fallida, guiada por los intereses económicos que dominan al Estado, la cual no solo profundiza las brechas sociales existentes, sino que carece de un real sustento económico y tiende, como lo han demostrado los hechos recientes, a imponerse por la vía del ejercicio autoritario del poder. El diseño de una estrategia alternativa basada en los derechos humanos es una prioridad insoslayable.
