Estrategias y áreas protegidas
Las áreas protegidas son instrumentos importantes de la diversidad biológica y, por tanto, pueden ser la piedra angular de las estrategias de desarrollo sostenible del país. La amplia extensión que ellas representan en el país y su proyección social hacen que en su gestión se empleen nuevas formas de relación con las comunidades y autoridades que son vecinas a ellas y que pueden derivar sus beneficios.
Ellas albergan una inmensa herencia biológica y son una importante fuente de riqueza material y no material. Constituyen importantes reservas de capital natural, cultural, social, a la vez que forman parte de los medios de subsistencia y del bienestar de muchas personas. A pesar de esto, no se ha internalizado en las comunidades, los servicios que ellas pueden brindar.
En la actualidad hay 105 áreas protegidas que están bajo diferentes categorías de manejo; por ende, son importantes las alianzas estratégicas en estas áreas con organismos internacionales, entidades nacionales y regionales para estrechar vínculos que se basan en el cumplimiento de los planes de manejo para cada área.
Estos planes dan coherencia a las actividades que se deben desarrollar en estas zonas, establecen las acciones de conservación uso y desarrollo de las tierras, incluso con iniciativas de subsistencia mediante proyectos que busquen por ejemplo la restauración de las áreas deforestadas localizadas dentro de los espacios forestales, para recuperar su integridad ecológica y las funciones del bosque.
En muchos casos, las funciones del bosque están alteradas por la deforestación; por lo que en el plan de manejo se fomenta la regeneración natural en el corto plazo, se proponen y ejecutan políticas y convenios institucionales, que tiendan a la evaluación, conservación y recuperación, protección y uso sustentable de los recursos naturales y la diversidad biológica, hasta se incluyen los vinculados a convenios internacionales.
Hay que promover la toma de conciencia sobre la importancia y la utilidad práctica de alianzas estratégicas para las áreas protegidas para que la sociedad pueda hacer un uso eficiente de este recurso estratégico que regenta la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), que con el fin único de contar con múltiples propósitos se encarga de entusiasmar a eventuales y potenciales socios ambientalistas con ánimo de llevar soluciones a las comunidades y brindarles la oportunidad de ser parte de estas alianzas estratégicas.