Estudiantes y sociedad del conocimiento
Los estudiantes desde hace doce años participan de la era de la tecnología de la información y la comunicación. Esto ha dado paso a un replanteamiento de la tarea de enseñar y el de ser mediador de un proceso educativo que busca igualdad de oportunidades de acceso a la educación de calidad. La sociedad del conocimiento nos da respuestas a las preguntas: ¿cuáles son las raíces de la falta de motivación en los estudiantes por la actividad escolar y cómo hacer para llevarlos a visualizar que el aprendizaje es un medio para crecer y madurar cognitivamente?
Cada estudiante tiene que experimentar que está aprendiendo, consolidar sus destrezas, ganar satisfacción personal, sentir orgullo o sentirse con altas capacidades, además, de las metas de valoración social. Estas metas se convierten en promotores de motivación para conquistar otros logros y de esta forma superar la ansiedad y tomar las correctas decisiones. Hay que conocer las metas que persiguen los estudiantes, cómo influyen en sus intereses y qué esfuerzo requieren para afrontar los estudios; determinar qué factores o variables intervienen; finalmente, las pautas de actuación a seguir, para motivarlos hacia el aprendizaje real y funcional.
Lo primero es orientar al estudiante hacia metas de aprendizaje y no a metas de ejecución. No atribuirle sus fracasos a la falta de esfuerzo; ayudarles a comprender que, aunque puede deberse a la falta de habilidad en un momento dado, es modificable por el esfuerzo, esto implica la estrategia del profesor en las consignas dadas al inicio, durante y al concluir cada actividad de aprendizaje. Los componentes a considerar son: ¿cómo estimularlo para que sea capaz de recibir clara la información?, la comunicación familiar es esencial, paralelo a la organización; un trabajo didáctico basado en talleres transversales, que activen la curiosidad por el tema desarrollado con información nueva, relacionar con sus experiencias y sus conocimientos previos.
Hay que manejar las variables de la búsqueda de la aceptación de los compañeros, experimentar la propia competencia en la tarea. Se hace necesario desarrollar estrategias de pensamiento, afrontamiento del fracaso y evitar un clima de clase competitiva, en su lugar, la organización cooperativa. También es necesario el diálogo igualitario, la inteligencia cultural, conciencia colectiva, transformación del currículum, solidaridad, igualdad de diferencias; hay que reconstruir la escuela con nuevos valores y plena participación, empleando tecnologías del mundo globalizado y esto debe llevar a ser competente y competitivo para la vida.
Psicopedagoga.
