Eugenio María de Hostos, puertorriqueño de pensamiento universal
Nuestro más preclaro intelectual del siglo XIX fue Eugenio María de Hostos. Educado en Mayagüez, Bilbao y Madrid, De Hostos se convirtió en una figura poligonal al cultivar múltiples disciplinas académicas. Su pensamiento revolucionario y su visión antiimperialista fueron el norte de su pensamiento político. Su vida estuvo dedicada a la lucha por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Se distinguió como maestro, sociólogo escritor, periodista, literato, con amplios conocimientos que utilizó como maestro de economía, derecho, pedagogía, geografía y, sobre todo, de la filosofía.
Por su pensamiento político tuvo que vivir en el exilio la mayor parte de su vida. Realizó una extraordinaria labor pedagógica en la República Dominicana, donde fundó la Escuela Normal de Santo Domingo, dedicada a la formación de maestros. Su discurso de graduación en esta escuela es considerado una “joya” dentro del amplio campo de la pedagogía. También fundó escuelas en La Vega y la Normal de Santiago de los Caballeros. Introdujo la enseñanza laica, rompiendo así con la enseñanza religiosa que estaba basada en la filosofía escolástica. La enseñanza hostosiana enfatizaba en el desarrollo de la razón. Por ser su pensamiento contrario a las ideas católicas, fue criticado por la Iglesia. Sus ideas tuvieron influencia en la distinguida familia
Henríquez-Ureña, con quienes sostuvo una amistad. La poetisa dominicana Salomé Ureña de Henríquez colaboró con él, fundando la Escuela de Señoritas. Su influencia pedagógica es reconocida en este país hasta hoy. Su pensamiento es utilizado en la preparación de los currículos de las escuelas dominicanas. Una vez instalada la dictadura de Heureaux en Santo Domingo, se eliminó todo lo creado por De Hostos. Es considerado un héroe nacional al igual que Duarte, Sánchez, Mella y Luperón. Sus restos descansan en el Panteón Nacional de Santo Domingo.
El Gobierno de Chile solicitó sus servicios como extraordinario educador. Allí se le concedió la dirección del Liceo de Chillán. Más tarde se le construyó en Santiago, el Liceo Miguel Luis Amunátegui para que fuera su rector. La nueva educación chilena estaba muy influenciada por el pensamiento alemán y se importaron numerosos educadores de ese país. Como De Hostos consideraba a Alemania como la “nodriza de su espíritu,” aduciendo que con sus mejores pensadores se formó, se integró con facilidad con sus compañeros, aunque difería con ellos en su método de enseñanza. Desarrolló un método al que llamó concéntrico, basado en el desarrollo gradual de la razón. Este método está descrito en su libro de Geografía, de la edición de sus “Obras Completas” de 1939. En Chile también se distinguió como profesor de Derecho y escritor de un Tratado de Derecho Constitucional.
Como viajero y promotor de la independencia de Cuba y Puerto Rico, visitó numerosos países. Entre ellos se encuentran República Dominicana, España, Estados Unidos (Nueva York), Panamá, Perú, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela y Saint Thomas. En todos ellos dejó huellas de su pensamiento.