Excelencia ambiental
El Estado promueve, a través del Ministerio de Ambiente, un programa de estímulo y reconocimiento público a ciudadanos, instituciones, empresas, ONG ambientalistas, colegios, universidades, académicos y demás miembros de la sociedad civil que practiquen o hayan realizado acciones ejemplares en materia de manejo sostenible de los recursos naturales renovables, incluyendo el mejoramiento del ambiente y la conservación de la biodiversidad biológica.
La justa ambiental cuenta con cuatro categorías a saber: “Compromiso de Vida Ambiental”, que se otorga a la persona que haya dedicado el mayor de su tiempo a tareas de conservación, recuperación y protección de la naturaleza y el ambiente. A la “Excelencia Pedagógica”, que se entregará al trabajo que procure la protección del ambiente a través de la docencia. Esta categoría va muy ligada a la formación del individuo -independientemente de su pénsum académico- por medio de la educación ambiental formal, no formal e informal.
La categoría “Excelencia Investigativa Ambiental” reconoce el aporte individual o institucional de propuestas académicas o publicaciones que a la postre se convierten en referencia para el diseño de proyectos cuyos objetivos estén encaminados a la salvaguarda de las recursos naturales renovables, aplicando la condensación de experiencias técnicas y científicas debidamente certificadas. La última, y no menos importante categoría, es: “Excelencia en la Gestión Ambiental”, disputada generalmente por personas naturales u ONG que hayan presentado el mejor proyecto dirigido a la autosostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos de forma amigable con el ambiente.
Probablemente, esta premiación se quede corta a la hora de reconocer la labor que tanta gente e instituciones realizan, directa e indirectamente, en aras de la protección del medioambiente en sus diversas características. Otro tanto, como el voluntariado silencioso, que pasa al anonimato sin poderse cuantificar su alcance. Ojalá, otras instituciones comenzaran a reconocer la gestión ambiental y promovieran la convocatoria de más ciudadanos comprometidos, a favor de este movimiento continental, cuya bandera trata de sensibilizar a la sociedad para que pase de simple espectador a actor comprometido con este proyecto de vida.
Las autoridades deben promover el surgimiento de más espacios y categorías por regiones, profesión, edades, oficio y demás actividades cotidianas, con el propósito de considerar el esfuerzo de personas, incluyendo a los niños, en la conservación del ambiente. Por ejemplo: hacer un reconocimiento especial para las comarcas indígenas y medios de comunicación (radio, prensa, televisión, etc.) que promuevan valores para una nueva cultura ambiental. De igual manera, el sector industrial, responsable en parte (más del 25%) del deterioro ambiental, debería motivar y gestionar proyectos amigables con el ambiente para zonas agrícolas y ganaderas, donde el impacto por los efectos del cambio climático es más severo. Quien promueva contrarrestar estos daños al ambiente se debería premiar con el grado de héroe en excelencia ambiental.