Excelencia e indiferencia
¿Le ha tocado alguna vez entrar a una empresa privada o institución y encontrar que no lo atienden inmediatamente, y si lo atienden, la persona encargada en ese momento lo envía al lugar menos indicado, sin justificación, y le exigen documentos y sellos no contemplados como válidos.
Aprender los procederes pertinentes a la conducta humana demuestra compromiso con la excelencia al final de la vía. La Biblia es clara en este aspecto y al respecto nos dice:
“Los proyectos del empeñoso acaban en ganancias, pero en el que solo se agita hay déficits” (Proverbios. 21,5). Este versículo se puede aplicar tanto al funcionario como al empleado, porque si solo se agitan sin resultados, estas personas quedan “varadas en el puerto” o en su puesto de trabajo con el riesgo de ser sustituidas: “Si uno se queda en el deseo, no pasa nada, son los activos (los resultados con conocimientos y voluntades) los que engordan”.
“Mío es el buen sentido y mío el saber práctico, mía la inteligencia y también el poder” (Proverbios. 8,14).
Además, como consecuencia de la falta de esfuerzo por conocer y poner atención a los procedimientos en una empresa estatal o comercial, sucede que se entronca el flujo de actividad de la entidad, complicando su desenvolvimiento, haciéndole la vida engorrosa a los clientes y usuarios.
Por este miedo, los empleados y funcionarios inventan documentos que no tienen sustentación válida, ya que según ellos, lo hacen porque no quieren quedar mal con su jefe si se los devuelven.
Las Sagradas Escrituras nos señalan sobre este tema: “Que no haya en ustedes angustia ni miedo”, debido a que al aprender los procederes con diligencia y excelencia se sentirán en paz con su conciencia, y siempre quedarán en buena lid con su superior.
Es recomendable que apliquen esta fórmula en su vida y serán exitosos como Cristo lo fue. Versículos copiados de la Biblia Latina.
Gilberto Innis Amigo de Cristo opinion@epasa.com
