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¿Existe en Panamá RSE?

Por: Redacción 03/09/2015

Alvaro Ortega Noel | Aporte de la Comisión de Valores-Club Rotario de Panamá

En nuestro país donde muchos aclaman la intervención del Estado para cubrir sus necesidades básicas, surge un movimiento empresarial que asume la responsabilidad de solidarizarse con su entorno a través de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Esta se define como: "el compromiso que asume una empresa para contribuir al desarrollo económico sostenible por medio de colaboración con sus empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad, con el objeto de mejorar la calidad de vida", pero esta definición no es tan importante; lo que incumbe realmente, es definir cuál es la motivación final de la empresa ¿mejorar la calidad de vida de los ciudadanos? ¿o usar la RSE como un recurso de mercadeo?

La realidad económica y social en la que se encuentran los países de la región latinoamericana es muy distinta, de igual manera sucede con los enfoques en RSE. Las prácticas empresariales responsables han evolucionado, si bien es cierto que hay países con un avanzado nivel de desarrollo en el tema, en Panamá, a partir de hace aproximadamente 13 años, existen iniciativas como la asociación Sumarse, que reúne alrededor de 130 empresas, 56 ONG, 9 gremios y 4 universidades que han unido esfuerzos con el objetivo de facilitar el intercambio de mejores prácticas regionales e internacionales entre sus miembros para contribuir como agentes catalizadores, al desarrollo sostenible y más equitativo, en la lucha contra la desigualdad y a favor de la inclusión económica.

Es imprescindible que el sector público y privado comprueben que los proyectos de RSE que se lleven a cabo, logren alcanzar un alto grado de identificación tanto con los empleados de la organización como con los miembros de la comunidad, además es importante que se rindan cuentas y se comparta la información por medio de una campaña de comunicación moderada, para así hacer posible los proyectos.

Hoy en día las empresas panameñas no pueden hablar de ser socialmente responsables si no aspiran a un desarrollo sostenible; es decir, que su cultura, conducta diaria, y políticas económicas, ambientales y sociales se encuentren congruentemente alineadas. Es nuestro deber como ciudadanos socialmente responsables, el aplaudir y premiar públicamente a las empresas que practiquen esta filosofía y al mismo tiempo ejercer presión utilizando nuestro poder de compra, para que las empresas que no sigan esta línea, se integren a este movimiento.

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Viernes 31 de julio de 2026

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