¿Existe salida a la crisis de Egipto?
En seguimiento de los acontecimientos que se desarrollan en Egipto, entre tantas hipótesis de salida a la crisis, consideré que Mubarak en su desesperación, podría intentar emular la actitud actual del presidente de Afganistán, Hamid Karzai, al decidir enfrentar a su antiguo mentor (Washington). Para desarrollar tal guión político, al igual que hacen todos los dictadores, se declara imprescindible, cuando afirma, que si dimite se desatará el caos en el país. En apoyo a tal postura, su vicepresidente Omar Suleiman, anuncia que descarta una retirada de Mubarak antes de que finalice su mandato en septiembre, pero no conforme con ello, tal como lo indiqué supra, opta por denunciar la intervención extranjera en los asuntos internos de Egipto, en clara alusión a los Estados Unidos y países de la Unión Europea, que solicitaron un rápido cambio político en el país. Todo ello en el marco de una arriesgada y aventurera jugada, consistente en aupar a la policía, familiares de las huestes del régimen y acólitos políticos; para que desencadenen refriegas sangrientas contra la oposición y de esta manera dar la impresión ante la opinión pública internacional, de que sin su presencia al frente del gobierno y la del hombre de los servicios secretos, no existen garantías de un Egipto políticamente estable, cuando lo que en verdad está arriesgando, es la posibilidad de una transición pacífica. Presiento que para el desarrollo del próximo capítulo en este drama, por el lado de Mubarak, sus asesores intentarán aplicar la fórmula Micheletti, es decir, la política del desgaste, consistente en mantenerse en el poder hasta la fecha en que están previstas las elecciones (septiembre) y de esta manera obtener una salida honrosa. Sin embargo, para ello necesitará contar con el apoyo irrestricto de las fuerzas armadas, las cuales a su vez constituyen en este momento, la pieza clave a seducir por los Estados Unidos. Me explico, si la oposición no acepta a Suleiman en reemplazo de Mubarak, para dirigir un gobierno de transición, como supongo ocurrirá, entonces se tendrá que fabricar un clon del polaco Jaruzelski, es decir un hombre de filas castrenses, que inspire la confianza como para dirigir este proceso. Pero para que ello ocurra, aunque parezca difícil creer, Washington y el ejercito precisarán de que la oposición no pierda las calles.
*Prof. Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.
