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Expectativas hacia el 2019

Por: Redacción 04/08/2016

La discusión generada por el anuncio del papa Francisco de otorgar a Panamá uno de los eventos mundiales más importantes y masivos de la Iglesia católica moderna, como lo es la Jornada Mundial de la Juventud 2019, demuestra el bajo nivel en que se encuentra la sociedad panameña cuando de debatir temas importantes se trata.

Y es que la cosa va entre quienes con los que merecen el título de haberlo conseguido hasta si nuestro país tendrá la posibilidad de organizar la logística, la cantidad de espacio, que si tendremos suficientes camas, que vendrán 4 millones de personas, etc.

La verdad, este es un evento como cualquier otro masivo: requiere una logística profesional planificada. Y ya. No hay que darle más vueltas. Lo mismo sucede con el aniversario de los 500 años de la Ciudad de Panamá y las elecciones de ese año.

La verdadera y profunda discusión no debe empantanarse en temas superficiales. La realidad es que el Gobierno Nacional ha adquirido un compromiso mundial y actúa en consecuencia, convocando a todo el país para trabajar en los mismos y reenfocando los esfuerzos para lograr los mismos.

De esta manera, creo que lo más importante que se necesita determinar es qué tipo de sociedad seremos en el 2019, y no me refiero a la infraestructura necesariamente.

Creo que este país debe exponer una sociedad juvenil saneada y optimista. Capaz de hablar con orgullo del futuro en nuestro país y que sea ejemplo para el mundo.

Para lograr lo anterior, se debe trabajar fuertemente en el logro de reducir el desempleo juvenil a tasas ínfimas. Y para lograrlo se deben dar las condiciones necesarias que les permitan tener las herramientas para enfrentar las tareas que los inversores pueden requerir.

Esto implica una revolución en el sistema de educación pública. Una verdadera reforma educativa que, si bien no va a dar resultados en tan poco tiempo, brinde la esperanza a los jóvenes y adolescentes de tener algo que ofrecer a futuros empleadores, y por qué no, la capacidad de emprender negocios exitosos como empresarios en un mercado capaz de tener la demanda para sus iniciativas.

Esto solo se va a lograr si se actúa ya. De esta manera y casi automáticamente, según todos los expertos, se va a reducir la delincuencia y la violencia adolescente y juvenil, permitiendo que el futuro se vea con una perspectiva diferente.

Una educación moderna debe influir en los contenidos que, como la educación sexual y cívica, influyan en ellos y sus familias para reducir el embarazo adolescente y los abortos clandestinos.

Por otro lado, está la migración de jóvenes del interior a la capital, escapando de una realidad lamentable, y es que sus antepasados no ven con optimismo la inversión para producir en el sector agropecuario, que ha sido desmantelado y se encuentra en estado crítico.

Se debe incentivar al joven a mantener sus esperanzas en el agro y el sector rural. Igualmente hay que promover como un tema de Estado el renacer del interior del país y brindar las condiciones para que nuestros jóvenes puedan tener las mismas oportunidades que cualquiera que vive en la ciudad capital.

Queda poco tiempo y muchas preguntas. Si se lograron compromisos con tanto esfuerzo, se debe duplicar el esfuerzo de manera integral para desarrollarlos y convertirlos en realidad.

Ingeniero de Sistemas.  Consultor-Estratega Político.
 

 

 

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