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Experiencia en el metro

Por: Redacción 01/05/2014

Jubilado, poeta y escritor.

Un día después de la inauguración del metro, me acerqué a la terminal de Albrook con mi esposa junto a miles de personas, quienes sin distingo de bandería política fueron a formar parte de la historia con su presencia. La mayoría de los panameños y extranjeros presentes estaban maravillados y asombrados por esta gran obra. Entre ellos conversé muy amablemente con los estudiantes de la escuela Artes y Oficios, Facultad de Electricidad: Evelyn, Johan, Daniel, Pablo, Cristopher, Idiel, Fidel y Edgardo. Todos me hicieron sentir que este país tiene un gran futuro y esperanza.

No es la primera vez que subía a un metro. Subí al de México, también al de Washington D.C. y al de Roma, Italia. Los panameños debemos sentirnos orgullosos porque el metro de Panamá es mejor que el de México, que el metro de Roma y comparable al de Washington D.C. Cuando se construya la línea dos y tres, la forma de transportarse de los habitantes del distrito de Panamá y del de San Miguelito y de los habitantes entre la capital y La Chorrera cambiará positiva y radicalmente.

Se va a dar un fenómeno a la inversa. Las personas dejarán sus autos en casa y viajarán en el metro, apoyado por un metrobús muy mejorado. Después venderán los autos que tienen de más, pues significan gasto.

Al presidente Martinelli lo felicito por haberse colocado en la historia como un estadista no solo por el metro, su obra cumbre, sino por las muchísimas macroobras que ha logrado ejecutar en cinco años de gobierno. También quiero hacerle varias sugerencias: Primero. Ahora que la primera línea del metro está en ejecución y la red vial está prácticamente terminada, es hora de darle un ultimátum a la compañía Mi Bus, la cual administra mal al metrobús, para que se ponga las pilas.

Tenemos buses modernos, nuevos, con aire acondicionado; sin embargo, en Cancún y Puerto Vallarta, México, con buses viejos, casi ninguno con aire acondicionado, prestan mejor servicio que aquí porque son “mejores administradores”.

Se han resuelto problemas como las paradas y las tarjetas, pero todavía escucho quejas porque tienen que esperar de 30 a una (1) hora por un bus, mientras veo las “piqueras” en el Mall de Albrook, en El Chorrillo y en otros sitios llenas de buses vacíos. Segundo, la ciudad capital y San Miguelito están invadidas por una cantidad enorme de autos. Sugiero restringir la compra de autos nuevos a cada cuatro años y sacar de circulación a los carros usados de más de 20 años. Estas medidas traerán una disminución considerable de los autos circulando, se eliminarían los tranques, disminuiría el gasto en gasolina, mantenimiento y seguros y por enfermedades respiratorias y habría más plata en los bolsillos del pueblo.

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Viernes 7 de agosto de 2026