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Explicación baladí


La Policía Nacional es una institución en la cual no hay lugar para el más mínimo resquicio de duda. Es el pilar fundamental del orden público y uno de los principales soportes de la institucionalidad del Estado.

Por eso, luego de que la embajada del país más poderoso del mundo levantó informes sobre la presunta participación de altos oficiales en delitos tan abominables como el narcotráfico, lo mínimo que esperaba la ciudadanía era una explicación detallada y no un desmentido sin ningún detalle.

El director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, salió raudamente a desmentir los cables diplomáticos enviados a Washington por la ex embajadora de Estados Unidos en Panamá, Barbara Stephenson.

Basada en informes suministrados por la Agencia Antidrogas (DEA), Stephenson alertó sobre una presunta red de oficiales, a nivel de subcomisionados, que mantiene vínculos con el narcotráfico en la frontera con Costa Rica.

Sin informar en qué momento ni qué dependencia realizó la investigación, Pérez aseguró que no existen indicios de la vinculación de oficiales con carteles de la droga. No dudamos de la veracidad de esta afirmación, pero por la naturaleza y el peso de la persona que realiza las acusaciones, el país se merece más que un simple desmentido hecho de manera informal.

La Policía está compuesta, en su mayoría, por personas honestas que portan su placa con dignidad y honor, de eso no cabe duda. Sin embargo, por la misma naturaleza de su trabajo, las unidades policiales están expuestas, diariamente, a tentaciones provenientes de poderosos sectores del crimen organizado que obligan a extremar los controles internos.

El crimen transnacional ha demostrado en Panamá y en otros países de la región la inmensa capacidad que tiene para corromper a funcionarios a los más altos niveles.

El director Pérez debe transmitirle confianza y seguridad al país, eso es parte de su trabajo. Ambas cosas solo pueden lograrse con cuentas claras, las explicaciones baladíes se dejan para temas sin importancia.