Extraño accidente
El Gobierno de Malasia ha presentado 122 fotografías de restos del avión presuntamente hundido en las aguas del océano Índico, pero familiares de los pasajeros de la nave exigen pruebas más convincentes. Un bufete de abogados de Estados Unidos anunció que demandará a la línea Malaysia Airlines por montos no precisados si se llegara a probar que el accidente se produjo por averías mecánicas o defectos de fabricación de la empresa Boeing.
Aunque no se ha encontrado la caja negra para conocer técnicamente las causas de la catástrofe, es procedente conocer en qué forma la legislación internacional contempla la investigación de accidentes y las responsabilidades de las líneas aéreas en estos casos.
Existen antecedentes jurídicos y técnicos normados por diversos convenios aéreos sobre investigación de accidentes que revisten complejidades por resolver, de acuerdo con la casuística internacional. El Convenio de Chicago y la Organización Aeronáutica Civil Internacional (Oaci) establecen procedimientos administrativos para cada accidente.
El Convenio de Aviación Civil Internacional señala que cada Estado donde se produzca un accidente abrirá una investigación para determinar las causas y características. La Oaci publicó un Manual de Investigación de Accidentes, esencial para esclarecer las causas y la incidencia de la conducta dolosa o culposa de alguno de los protagonistas o por circunstancias fortuitas.
En medio del conjunto de hipótesis sobre el supuesto accidente del avión de Malaysia Airlines se ha abierto paso a la sospecha de que el piloto pueda haber cometido una especie de suicidio de consecuencias colectivas para pasajeros y tripulantes, una hipótesis fomentada por la súbita interrupción de la comunicación con la torre de control en territorio malasio.
En Estados Unidos no se acepta que los resultados de la investigación por organismos administrativos se presenten en las instancias judiciales, para evitar que las conclusiones de la investigación de orden puramente administrativa sustituya a las conclusiones de los tribunales de justicia. En la Convención de Chicago se le impone la investigación del accidente al Estado, en cuyo territorio se produjo y que informe del resultado al Estado de matrícula de la aeronave accidentada.
Como el accidente aparentemente no aconteció sobre el espacio aéreo de Malasia, sino en el espacio del océano Índico, el manual de la Oaci admite que se debe extender el ámbito de la investigación sobre las aguas o territorios no sujetos a la soberanía de otro Estado, que podría ser Australia. La comisión investigadora de accidentes, integrada por funcionarios de Malasia y técnicos de Oaci, emitirá el informe con sus conclusiones y recomendaciones.
Autoridades, instituciones y personas naturales versadas en asuntos aéreos, si las requieren, tienen la obligación de declarar o presentar informes; las autoridades administrativas del Estado implicado están encargadas de estudiar los restos de la aeronave, tomar medidas para autorizar la remoción a fin de evitar su desaparición y la intervención de personas no autorizadas.
Resulta indispensable la cooperación internacional para esclarecer las causas del accidente en el que perdieron la vida numerosas personas de diversas nacionalidades y deslindar responsabilidades legales y económicas del extraño suceso que conmociona el mundo.