Extraordinarias
¿Las sesiones extraordinarias serán realmente productivas? La respuesta es complicada, si se mide por las experiencias de los últimos años y que han dejado más polémicas que resultados positivos para el país.
Aunque son convocadas por el Ejecutivo, cada vez que se realizan estas clases de sesiones se pone bajo la lupa los niveles de eficiencia de la Asamblea Nacional.
De las arcas estatales deben salir los fondos para cubrir esos días y en ocasiones hasta semanas de debates de temas que pudieron discutirse en las sesiones ordinarias.
En medio de una huelga médica, provocada por el proyecto de ley 349 que crea las Asociaciones Público Privadas, nuevamente los diputados deberán regresar al pleno y tratar de resolver algunos problemas que tienen un impacto social.
En la agenda de temas también estarán la ratificación de magistrados, las reformas al Código Minero y otros asuntos comerciales. Todos considerados sensitivos para la población.
Los últimos meses de 2011 serán cruciales para definir propuestas polémicas que han encendido los ánimos de diferentes sectores, entre ellos los médicos y educadores.
El clima de tensión va en aumento, y sin lugar a dudas no es saludable para el país.
Cuando empezó la actual gestión gubernamental se habló de austeridad y de contención del gasto. Las sesiones extraordinarias son un gasto alto para el Estado y para los ciudadanos.
Por qué esperar hasta el final para discutir los asuntos que históricamente han generado problemas.
Es el momento de exigir más respeto. Por su naturaleza, la Asamblea Nacional debe ser más dinámica y priorizar al momento de evaluar los temas que realmente le interesan a los panameños.
