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Factor M + Factor B = Necedad


Una de las cosas más difíciles en la política es actuar con sincera honestidad y decir lo que se piensa sin andar con rodeos o guabinería, como se dice en el argot popular, tratando de quedar bien con Dios y con el diablo. Sé que con este escrito corro el riesgo de no quedar bien con nadie, sin embargo me someto al mismo en aras de intentar que se sopesen analogías del pasado y del presente cuya repetición repercutiría afectándonos mortalmente. Para sustentar mi análisis político, debo elaborar algunas definiciones conceptuales de ambos elementos.

Factor M: La maldad y maquiavelismo, que se utilizó para matraquear y desplazar la comprometida oferta electoral del ex alcalde Juan Carlos Navarro, fue una acción mediocre y egoísta que produjo la debacle. Este hecho fue un menosprecio a toda la membresía que respiraba una campaña electoral robusta con proyección triunfadora. ¿Resultado?, vástagos mercenarios políticos y un gobierno caracterizado por el autoritarismo y mitomanía.

Factor B: La complicidad de esta banal e indecente jugarreta, produjo birlar una segura proclamación en la alcaldía más importante del país, bloqueando y cercenando a la vez el crecimiento y aceptación del electorado a la virtual triunfadora. Este triste y bochornoso acontecimiento aún revuela la memoria de la ciudadanía, que en su sabio juicio asigna responsabilidades y no es ingenuo como para tratarlo o manejarlo con solapada burla.

En síntesis, la experiencia señala que Martín como Balbina son factores de extremo cuidado y peligro en el desempeño e influencia para decidir o intervenir el escabroso camino que atraviesa el Partido. Si por un lado se mantiene al actual CEN y las mismas estructuras nacionales, Martín lograra favorecer o imponer nuevamente su coyuntural propuesta. Ello sería otra catástrofe política porque se abrirán heridas difíciles de cerrar, pues los contendores afectados y sus bases de ninguna forma lo toleraran.

Por otro lado la respetada, distinguida compañera y dirigente Balbina Herrera, insiste en sostener que ella puede ser la ganadora de la presidencia de la república, porque todos los candidatos que han perdido la primera vez, en la segunda han ganado. Error gravísimo de cálculo, porque todos los que han perdido y luego ganado, siempre han sacado más votos que la cantidad de afiliados en su Partido, Martín y Mireya. Ricardo Martinelli es otro ejemplo que sin ser candidato principal, supero en la votación general esta estadística. Bajo esta premisa, en el PRD, una marcada muestra de rechazo electoral al obtener menos votos presidenciales que inscritos son Carlos Duque Jaén 1989 y Balbina Herrera en 2009. Muy sintomático.

Las reformas electorales, de las cuales el representante del PRD en esa comisión aprobó las primarias presidenciales 6 meses antes de las elecciones, serán Decreto Ley. Si el Tribunal Electoral, la instancia supervisora y fiscalizadora de estos eventos no avala las nuestras en 2012, ¿Entonces a qué estamos apostando? La clave es el Congreso Ordinario que destaque un liderazgo conductor y orientador.

*Delegado y Director Nacional PRD.