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Facultad de Medicina


Recibí copia de una carta enviada por el Dr. Reynaldo Arosemena, profesor de esta casa de estudios y sentí una decepción grande al recordar los bellos tiempos de la Facultad de Medicina como la mejor de la Universidad. No comprendo lo sucedido que no pasaba antes y que es una vergüenza para los que somos profesionales de la medicina. Seguiré siendo médico el resto de mi vida y por esto mi preocupación. Creo que, en parte, lo sucedido tiene que ver con el proceso electoral de la Universidad. Al salvar a esos estudiantes de un fracaso, ellos deben pagar el favor con su voto hacia quien los ayudó. Ha sido un chantaje vil que no puedo aceptar. Esta actitud enseña a esos estudiantes la falta de valor de sus autoridades, la falta de ética de quienes se prestaron para este chanchullo y así se formarán y serán más adelante médicos faltos de ética y de conocimientos académicos.

Hace algo más de un año consideré conveniente conversar con el Decano de la Facultad de Medicina y me fue difícil lograr una cita; finalmente me recibió y le comenté mi preocupación por la formación deficiente de los nuevos profesionales tanto académica como ética.

Los comentarios que escucho de la atención que los jóvenes ofrecen en las instituciones de salud deja mucho que desear y que la responsabilidad es de la enseñanza que se imparte. ¿Qué ha sucedido? Le pregunté y me respondió que tenía razón, que debíamos hacer algo y si estaba dispuesta a colaborar con seminarios en la enseñanza. Sentí satisfacción al responder que lo haría con mucho gusto. Todavía espero que me llame para llevar a cabo los planes.

Esto me indica la falta de preocupación por una realidad existente y la falta de responsabilidad de las autoridades en la formación de los nuevos profesionales. Siento que la medicina se ha materializado, han perdido toda mística por su profesión y el amor que debemos tener por lo que hacemos. No concibo que un paciente llegue al Seguro y ni siquiera lo examinan ni le toman la presión y algunos tienen la receta previamente hecha y la enfermera se encarga de entregarla. No hay humanidad para dar citas de hoy para diciembre en casos serios. Estamos matando a esos pacientes que se les cancela la cirugía porque sí, sin explicaciones.

Fui orgullosamente profesora de la Facultad y renuncié cuando me impusieron que los estudiantes me calificarían; no lo acepté y renuncié. Por esto me duele lo que sucede. ¿Es que ya no tenemos médicos serios que manejen nuestros centros y por eso archivan a los éticos? Nuestra profesión está de luto; Dios nos proteja.