Falsas promesas
El fracaso de la baja de los precios de la canasta básica encabeza la lista larga de las promesas incumplidas por el gobierno de Juan Carlos Varela. Los precios de los productos bajo control estatal se derriban porque no responden a los problemas estructurales de los agricultores y ponen al borde de la quiebra a los comerciantes obligados a venderlos sin tomar en cuenta los gastos generales de pequeñas y medianas empresas.
Carestía y escasez se dan la mano constantemente en forma deprimente, irritando a las amas de casa engañadas por falsas promesas de campaña. A los problemas connaturales al controlismo se agregarán pronto el aumento de las tarifas del consumo de energía eléctrica, que el Gobierno ha postergado para no poner al descubierto la precipitación demagógica del anuncio de la rebaja de 58 dólares de la canasta básica.
Es notorio el incumplimiento de las medidas que iba a poner en práctica en el plano administrativo y político. Prometió no llamar a sesiones extraordinarias y lo ha hecho. Prometió desempeñarse con un contralor independiente, pero está desesperado por ungir a un donante económico de la campaña. Prometió nombrar notarios bajo parámetros de idoneidad legal y los ha escogido a dedo. Prometió convocar una asamblea constituyente paralela y no hay señales de querer hacerlo.
Prometió respetar la estabilidad de los empleados públicos y ha lanzado a la calle a miles de funcionarios por no estar inscritos en los partidos del gobierno. Prometió igualar los sueldos de los funcionarios al nivel de la empresa privada, sin embargo, solo ha elevado en forma dispendiosa los salarios de familiares, aliados políticos y panameñistas, creando una casta de nepotismo sin precedentes en la administración pública. Prometió incrementar los sistemas de riego, pero ha paralizado la irrigación desarrollada por el gobierno anterior.
Para ocultar los vacíos de su programa de gobierno ha lanzado una espesa cortina de humo de escándalos sincronizada con los medios de comunicación, cuyos propietarios son beneficiados con la entrega de aeropuertos y nombramientos diplomáticos.
Los medios concertados denuncian, juzgan y sancionan las anomalías que debieran llevar a cabo los canales de la administración de justicia respetando el debido proceso y el principio constitucional de la presunción de inocencia. Como se han caído las supuestas denuncias ante la justicia italiana escarban por aquí y por allá, filmando residencias y hurgando en cuentas bancarias privadas.
Una de las características más nefastas de los gobiernos autoritarios consiste en crear programas psicosociales con denuncias de escándalos para que la opinión pública se distraiga y desoriente y no mire lo que ocurre.
Sin embargo, el pueblo no come cuentos y analiza las manipulaciones políticas que persigue alienarlo. Así lo ha demostrado el resultado de las elecciones ganadas por el diputado Carlos Afú, quien fue víctima de una campaña orquestada para desprestigiarlo. Nuevamente, en víspera de otra ronda electoral en Aguadulce se ha lanzado una campaña infame contra el diputado de Cambio Democrático, Noriel Salerno. Pero el Tribunal Electoral no oye, no ve, no habla nada al respecto, porque es parte orgánica del plan. Tampoco vio al diputado derrotado del PRD al lado del presidente Varela días antes del comicio, constituyendo una prueba de apoyo oficial directo.