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Falsedades

Por: Redacción 09/02/2015

Muchos políticos tradicionales son vendedores de esperanzas, encantadores de serpientes, especuladores de la miseria humana o simplemente, mitómanos. El librito es el mismo en todos los países, los gurús de la política les recomiendan a los candidatos que prometan lo que sea, a sabiendas de que después no podrán cumplir.

El fin primordial es obtener el poder a costa de lo que sea. Proyectan una imagen pública que dista mucho de quien realmente son, y hasta invocan preceptos religiosos y culturales que en el fondo no profesan.

En fin, es la clase política que se ha paseado en el poder durante diferentes épocas en América Latina y el mundo. Muchos propiciaron una decepción tan profunda en sus pueblos que allanaron el camino a falsos mesías que, arropados en un discurso populista, hoy mantienen sumidos en la miseria a pueblos hermanos.

En Panamá ya son habituales las frecuentes decepciones y promesas electorales incumplidas. En la historia presente, la administración del presidente Juan Carlos Varela ha caído en una escalada de juegos de palabras y promesas incumplidas que mantiene en zozobra a la población.

El plan de gobierno “Alianza el Pueblo Primero” contiene en letras claras y precisas un rosario de promesas que convencieron al electorado de que la opción encabezada por Varela sería la mejor para el país. Pero la decepción no tardó, en solo seis meses de gestión, Varela ha violentado al menos cinco de sus principales promesas.

La más reciente es su compromiso textual de que no crearía nuevos impuestos que golpearan a la clase media ni incrementaría el monto de los actuales. Varela es hoy prisionero de sus propias promesas e incumplimientos. Solo basta repasar lo que señala el objetivo 3.3 del plan de gobierno denominado “Política fiscal con equidad”.

“Pondremos fin a la política de sobrecargar a la clase media con impuestos excesivos”. “No aumentaremos las tasas ni crearemos nuevos impuestos a la clase trabajadora y profesional del país”. El nuevo impuesto de 20 centavos por galón de gasolina y cinco por el diésel golpea directamente a la clase media y trabajadora del país.

A este incumplimiento se suma el nombramiento excesivo de parientes, amigos y socios en el Gobierno, la designación de allegados y donantes en las procuradurías de la Nación y de la Administración, en la Contraloría, el Tribunal y la Fiscalía de Cuentas, el Tribunal Electoral y la Fiscalía Electoral, entre otros puestos clave.

Además, incumplió su promesa de realizar una gestión transparente, apegada a la rendición de cuentas, la imparcialidad de la justicia, la no injerencia en los otros órganos del Estado, claridad en las compras públicas, un alto a la especulación en el precio de la comida y la disminución de la inseguridad en las calles.

El eslogan de campaña “El pueblo primero” pareciera desvanerce en las actuaciones desacertadas del gobernante. Al pueblo parece que le esperan cinco años de decepciones y sueños rotos. Los políticos son iguales, independientemente del color de su bandera.

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Miércoles 5 de agosto de 2026