Falta de respeto
Los grupos indígenas volvieron a complicar un posible acuerdo sobre el conflicto por la construcción de hidroeléctricas y llevaron sus exigencias a los extremos.
Por su decisión de ayer es evidente que no tienen intenciones de alcanzar un acuerdo y por lo contrario buscan imponer sus criterios por encima de los intereses del país.
Los indígenas no pueden ignorar las leyes nacionales y los compromisos como Estado. Han irrespetado a los actores de estas negociaciones y a los mismos mediadores.
Incluir ahora otros proyectos y concesiones que no estaban sobre la mesa de negociación es atentar contra la estabilidad del país. Eso es inadmisible.
Los grupos indígenas no han detenido sus cierres de calles en perjuicio de cientos de personas. Además, han bloqueado la entrada de docentes a las zonas comarcales limitando el derecho de sus propios paisanos de recibir educación. En la mesa del diálogo solo han criticado y desacreditado cualquier propuesta que no sea la suya.
Es tiempo de poner orden y respetar que Panamá vive un país democrático donde todos los ciudadanos, no solo los indígenas (que representan el 7% de la población), tienen derecho a opinar y proponer sobre los asuntos nacionales.
Los indígenas tienen derecho sobre sus tierras y eso nunca ha estado en duda. Sin embargo, no tienen la potestad de hablar y exigir en nombre de todos los panameños.
Condenar al país a no recibir energía a precios razonables es reprochable y no se puede permitir.
Además, si el Gobierno accede a su propuesta de indemnizar a la empresa Genisa se afectaría de forma directa los fondos estatales. Los impuestos de los contribuyentes serían utilizados para pagar una indemnización injustificada.
