Falta de respeto
El dirigente Andrés Rodríguez y otros grupos de educadores que lideran organizaciones gremiales se han dedicado a generar un ambiente de incertidumbre en el sector educativo.
La actitud desafiante que han tenido en los últimos meses solo demuestra que tienen intereses más allá de mejorar el sistema de educación en Panamá.
Ausentarse de las aulas de clases para dedicarse a otras actividades es cuestionable y debe ser rechazado por todos los panameños que aspiran a una mejor educación.
El comportamiento de este dirigente, al igual que el de los otros, es muy lamentable y evidencia la falta de compromiso con el desarrollo de la educación.
Ningún docente puede andar haciendo piquetes y atentando contra las direcciones de sus colegios, eso es un mal ejemplo para su alumnos y para la sociedad.
Los dirigentes de los gremios docentes no pueden ignorar la autoridad de sus centros educativos, por lo que debe ser sancionada cualquier acción que violente la estructura formal de los colegios. Esa mala costumbre de amenazar con paros y huelgas cada vez que no están de acuerdo con alguna decisión solo perjudica a miles de estudiantes.
Intentar secuestrar la educación de un país a través de estas intimidaciones retrasa aún más los cambios necesarios que necesita el sistema para modernizarse.
El Ministerio de Educación debe mantener sus sanciones, siempre y cuando estén dentro de lo que contempla la ley. Ninguna persona, incluyendo a Andrés Rodríguez, tiene el derecho de impedir que un estudiante reciba sus clases.
El derecho a la educación está consignado en la Constitución de la República, por lo que sería un delito grave ir contra el mismo.
