Falta la educación vial
No enfatizaré en el caos del jueves pasado, ya que son razones fortuitas las que lo crearon; sin embargo, nuestra falta de educación e inmadurez ayudaron a su producción, porque el tranque se formaba en las bocacalles e interrumpía que continuaran los autos; era porque la desesperación llevaba a cerrar las intersecciones.
Eso fue aquel día. ¿Y lo que sucede diariamente? Ya he hablado sobre el tema, pero no me cansaré de repetirlo porque la educación vial es urgente y nadie quiere comprenderlo. Ha sido tema que le traté una vez a la ministra Lucy Molinar y aún espero una respuesta. Esto de lo que hoy escribo no es broma porque la situación de la ciudad es caótica. Comprendemos que se están construyendo varios megaproyectos a la vez y nuestra ciudad no es muy amplia ni está trazada para tanto.
Si se nos enseñara educación vial, aprenderíamos no solo a conducir, sino que evitaríamos accidentes tontos como el mío, pero que me ha traído consecuencias largas y todo por un descuido de la persona que me chocó. Veamos algunos detalles que pudiéramos obviar. Si vas a doblar hacia la derecha, colócate en esa fila desde el principio; pero como es un poco más larga, se colocan en la del medio y más adelante, sin poner luz direccional, se cambian bruscamente y chocan al pobre idiota que viene detrás. Por la desesperación que llevan los conductores, se pasan las luces rojas sin asco y sin importarles el peligro de chocar al auto a quien ya le corresponde la vía.
Pocos respetan la doble línea amarilla y la cruzan despreocupadamente, dan vuelta en U y causan accidentes. No todos hacen alto en las salidas de los corredores y salen a toda velocidad. No es una costumbre y hacerlo como rutina, utilizar las luces direccionales en ningún momento, causando que el auto que viene detrás no sepa cuál será el destino.
Como consecuencia de la falta de estacionamientos, todos estacionan, aun debajo de los letreros de prohibido y eliminan una vía por donde deben circular los autos. Los peatones se tiran a cruzar las calles por donde mejor les plazca sin respeto a los reglamentos. Estas y otras razones más son apenas unas de las causas de los tranques que se producen.
Me atrevo a sugerir nuevamente a las autoridades de educación la implantación de la materia Educación Vial porque hay demasiados autos en Panamá como para obviarla. Hace tiempo vengo con la misma sonajeta, pero nadie me hace caso. No es una crítica sino una sugerencia que no hace daño a nadie.
Necesitamos educación en todo sentido y mucha en este. Como decía antes, las calles están cerradas por los diferentes trabajos del metro, del saneamiento de la bahía, de ensanches de calles y esto trae como consecuencia los consabidos tranques que ya nadie aguanta más.
Otra sugerencia, también con respeto, es a las autoridades de tránsito. El panameño solo entiende por donde más le duele, que es su bolsillo. Pues, saquen los policías a la calle, que no hacen nada en oficinas refrigeradas, para que se lleven todos los carros mal estacionados y puedan percatarse de las faltas a los reglamentos. No tenemos la cultura de actuar correctamente sin una autoridad que nos limite los actos. Si nadie nos observa, hacemos lo que nos viene en ganas.
En otras ciudades más adelantadas se utiliza la política de los carros en grupos; pero se los toma como taxis pirata. ¡No! Es una forma de que vecinos y amigos que viajan por la misma ruta utilicen el mismo carro, lo que ahorra combustible, espacio y número de autos en las calles. Y si acaso los dueños de los autos que acarrean a sus vecinos cobraran algo, qué importa si ayuda a solucionar el problema.
Ojalá alguien lea lo que he escrito para que escuche la voz de cientos de miles de panameños porque creo que con estas reflexiones podemos abrir los ojos de las diferentes autoridades y puedan multar a los que hablan por celular o chatean inmisericordemente. En la esperanza están los sueños.
Médico.