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Faltan tres años


El gobierno del presidente Ricardo Martinelli cumple dos años de gestión. En este momento todos los medios de comunicación y analistas políticos debaten sobre su actuación en estos años.

Algunos ponen sobre la mesa sus “imperdonables” y hablan de victorias o fracasos, incluso de incumplimientos de promesas. Pero hay que ser objetivos, dejando a un lado la pasión que genera el ambiente político criollo donde lo que sobran son críticas.

La alianza por el cambio ha tenido muchos desaciertos en sus dos primeros años y eso es imposible ignorar. Uno de los casos más polémicos fue el de la Ley “Chorizo”, que levantó a todo un pueblo obrero.

En esa ocasión, el Gobierno reconoció, después de varias semanas, que había sido un error intentar pasar una serie de modificaciones a diferentes códigos sin contar con el aval de muchos sectores.

Otra situación similar sucedió con las reformas mineras. Grupos ecologistas y poblaciones indígenas se alzaron para oponerse a la forma en que se pretendía aprobar esas reformas.

La crisis del agua potable fue uno de los nubarrones negros de la actual administración gubernamental y que todavía no logra resolver.

Uno de los puntos más débiles del actual gobierno ha sido su aparato de comunicación. El manejo estratégico de algunos temas ha dejado en evidencia que tienen mucho trabajo por delante. Igual ha sucedido con algunos ministros de Estado que se han dejado llevar por las pasiones y han amenazado a periodistas y medios de comunicación. Otros simplemente guardan silencio.

La lista de errores es larga, pero también es justo reconocer que sobre la marcha arrancó el metrobús (todavía no logra llenar las expectativas de miles de usuarios); también comenzaron los trabajos del metro y se ejecutó el programa 100 a los 70.

Aún faltan tres de Gobierno y muchos panameños esperan un mejor salario para enfrentar la inflación, además de mejores servicios de salud y que se acabe con el fantasma de la corrupción que merodea muchos ministerios.