Familia, escuela y aprendizaje

Por: Redacción 12/08/2011

La familia, la escuela y la comunidad son tres esferas que inciden en la calidad de la enseñanza, facilitan el aprendizaje y previenen las dificultades.
Cada uno concientizado de su papel en la educación, aporta recursos necesario para movilizar las destrezas del que aprende.

La familia y la escuela son entes fundamentales para dar respuestas a las necesidades educativas, afectivas, cognitivas y sociales de los participantes del saber.

En la actualidad es necesario emprender juntos un camino que permita crear una nueva concepción de la educación, desde una perspectiva entre la comunidad y la escuela, lugar donde el verdadero protagonista es el estudiante.

Para ello es necesario la elaboración de un proyecto educativo común entre escuela y comunidad, sustentado en la teoría sociohistórica en la que están inmerso el ecosistema como fuente de aprendizaje.

Este enfoque favorece una enseñanza para la vida, utilizando el ambiente y la familia, de tal forma que se aprenda a ejercitar la cooperación, el trabajo en equipo, el diálogo, la toma de decisiones consensuadas para que luego sean capaces de transferir esos aprendizajes a otros contextos sociales reales.

Crear espacios de comunicación y participación de la familia en la escuela es aportar a la experiencia cotidiana con la finalidad del crecimiento biológico, psicológico, social, ético y moral del estudiante. En una palabra, al desarrollo integral de su personalidad.

De la armonía existente entre la familia y la escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y de convivencia en grupo capaz de crear un nuevo estilo de vida.

Es apremiante que los actores se planteen como objetivo prioritario formar hombres y mujeres competentes y verdaderos protagonistas del quehacer educativo.

La familia es un vínculo mediador en la relación con su entorno y se reitera que la escuela enseña y la familia educa.

Las escuelas no pueden trabajar aisladas de las familias y de las comunidades, pues son claves para apoyar el aprendizaje. Allí radica la llave para el éxito.

Pero, además, el profesorado no siempre fomenta la implicación de las familias, ni valora lo que puede aportar a la mejora de la educación.

Por su parte, las familias no siempre participan cuando son inducidas debido, entre otras razones, al desconocimiento e inseguridad sobre lo que ellas mismas son capaces de lograr.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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