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Fatalidades que hubiéramos podido evitar

Por: Redacción 01/05/2015

En el panorama nacional han salido a relucir situaciones, que dan cuenta de problemas acumulados en el país y que han hecho crisis, y afectan a miles de panameños, a los que viven condiciones precarias o de bajos ingresos y también sectores de las capas medias, sobre todo de la baja media. Se trata de servicios públicos en estado crítico, que en virtud de un proceso de crisis cuantitativa y repetitiva, fueron trasuntando los caminos hacia una situación deplorable que en la población genera malestar y demandan correctivos de verdad, a cambio de no tornarse en graves tempestades sociales.

Hace más de cuarenta años, veíamos venir este problema de la escasez del agua para consumo humano. Profesionales y científicos panameños nos decían que la naturaleza, por esa destrucción perversa de nuestros bosques, manglares, cuencas hidrográficas, etc., más temprano que tarde nos pasaría la factura y en efecto es así; parte el alma mirar miles de hectáreas, antaño grandes bosques, hoy son zonas secas y desérticas.

La ecuación es sencilla, la acción humana ha intercedido negativamente en el proceso natural que tiene la naturaleza para preservarse ella y los que habitamos el país. Cierto que todos tenemos responsabilidad en esta tragedia; pero la culpa mayor la llevan o cargan con ella los sucesivos gobiernos que hemos tenido, que permitieron y hasta avalaron la situación descrita.

PENSAR QUE DESTINANDO CIEN MILLONES AL IDAAN, SE EMPIEZA A RESOLVER EL PROBLEMA DEL SUMINISTRO DE AGUA PARA EL CONSUMO HUMANO. ESTÁN LEJOS DE LA REALIDAD Y HUÉRFANO DE POLÍTICA DE SOSTENIBILIDAD NATURAL. SI MIRARAN A SU ALREDEDOR, SE DARÍAN CUENTA DE QUE EL PROBLEMA ES MÁS PROFUNDO.

La fotosíntesis fue permeada por la intromisión perversa de cuantos intereses de inversionista inescrupuloso, ávido de riquezas. Saldo hoy, más de veinte ríos secos y la tendencia a crecer. Me dio pena un alto funcionario que al preguntársele sobre esta realidad, se limitó a decir que eso siempre ha sido y que este año hemos tenido menos vacas muertas.

Resuena en mi mente, lo que en la pasada cumbre dijera el presidente Barack Obama, en el sentido de que hay que estar más vigilantes con el Canal. Este se surte de agua dulce. Nuestra cuenca hidrográfica ha sido afectada.

Pensar que destinando cien millones al Idaan se empieza a resolver el problema del suministro de agua para el consumo humano. Están lejos de la realidad y huérfanos de política de sostenibilidad natural. Si miraran a su alrededor, se darían cuenta de que el problema es más profundo.

En otro orden de situaciones gravísimas, está el tema de la salud. Ver en la televisión a una madre joven, lamentar el fallecimiento de su hija, teniendo como causa la picada de un escorpión. La llevó a tiempo a varios centros de salud y un nosocomio, y no había el suero, la mandan a Panamá, pero llega muy tarde, el veneno había hecho su trabajo y fallece.

Entrevistan al ministro del ramo y este señala que lo lamenta y que por problemas de adquisición del suero, algunos centros no han sido abastecidos y que ya está en camino el medicamento. Lástima que en nuestro medio no hay una cultura de resarcimiento.

Como abogado, soy del criterio que el Estado tiene una responsabilidad culposa por este tipo de fallecimiento.

Aprovecho para señalar que las regiones en el país, donde su población está a merced de una mordedura mortal, están identificadas. Esto lo saben los biólogos y por ello con más razón no cabe el argumento del desabastecimiento por causas burocráticas.

Algunas de estas especies que producen la muerte existen en áreas casi imposibles de penetrar, pero la destrucción de su hábitat ha generado una inmigración y no es sorpresa que en el patio de su casa se encuentre con un cocodrilo o una culebra venenosa.

Aclaro, que espero que con estas reflexiones nadie se incomode; pero esa es la realidad y estemos ayunos de política de Estado consensuada, estas realidades tenderán a agravarse.

El verano y la sequía de hoy son la antesala de un invierno al que hay que ponerle atención.

 

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Viernes 31 de julio de 2026

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