Fe Bahá'í, dos siglos después
En 1817, en la ciudad de Teherán, Antigua Persia, nace Bahá'u'lláh, título en árabe que significa la Gloria de Dios, profeta fundador de la Fe Bahá'í, cuya misión es guiar a la humanidad hacia el establecimiento de un nuevo orden mundial basado en justicia, unidad y hermandad. Todos los profetas enviados de Dios tienen como propósito educar a los hombres, para que imbuidos con sus enseñanzas puedan construir una sociedad en continuo progreso. "… Mantenemos esta evidente verdad: que los pueblos de la tierra siempre han sido recordados por su Dios. En cada época de la historia, esa realidad incognoscible ha abierto las puertas de la merced al mundo, enviando a un emisario encargado de proporcionar el estímulo moral y espiritual que los seres humanos necesitan para cooperar y avanzar. Muchos de los nombres de estas grandes Luces para la humanidad han quedado en el olvido. Pero algunos brillan en los anales del pasado por haber revolucionado el pensamiento, haber liberado caudales de conocimiento e inspirado el nacimiento de civilizaciones, y sus nombres continúan siendo honrados y alabados. Cada uno de estos visionarios espirituales y sociales, espejos inmaculados de virtud, propusieron enseñanzas y verdades que respondían a las necesidades apremiantes de la época". (Casa Universal de Justicia*, 2017)
Dos siglos después de la aparición de Bahá'u'lláh, sus enseñanzas han sido diseminadas en todo el planeta y se han colocado los cimientos para la construcción de ese nuevo orden mundial con el establecimiento de instituciones locales, nacionales y a nivel mundial cuyo objetivo es llevar adelante el proceso de transformación individual y social que requiere la humanidad para alcanzar la tan anhelada paz y felicidad. Las evidencias de este nuevo orden mundial se ven manifiestas en el campo espiritual, con el diálogo interreligioso y la hermandad entre los creyentes de diferentes comunidades de fe, la conciencia de la necesidad de práctica de valores, el trabajo mancomunado de diferentes instituciones tanto religiosas como civiles en la búsqueda de la paz; de igual forma, los adelantos científicos, como es el descubrimiento de medicinas para la erradicación de enfermedades mortales; en tecnología, el sistema de comunicación que permite la interconexión del mundo entero; en el campo social, los primeros intentos de eliminación de fronteras que dan inicio a lo proclamado por Bahá'u'lláh: " La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos" y en lo político, los esfuerzos concertados de gobernantes en la búsqueda de solución a los grandes problemas que aquejan al mundo como las guerras, la pobreza, la violencia en cumbres internacionales.
Abrigamos la esperanza que cada día más personas se unan en pensamiento, palabra y acción a la construcción de una sociedad justa, equitativa, honesta en la que puedan habitar las generaciones que nos sucederán, en paz, armonía y felicidad.
Oficial de Información. Comunidad Baha’i de Panamá.