Fe, piedad, salud y ciencia
Mañana 11 de febrero la fe y piedad cristiana católica celebra en un tono no tan solemne la conmemoración de la Aparición de Nuestra Señora de Lourdes. Dentro de las prácticas pastorales se invita a la feligresía a los actos del culto en parroquias a recibir la unción de los enfermos a todos los que tengan algún miembro de la familia afectado con alguna enfermedad.
Asistí el año pasado a la Iglesia de Lourdes de Carrasquilla y comprobé la fe de los que allí acuden como si asistieran el Santuario de Lourdes en el sur de Francia. Existen muchos casos de curaciones extraordinarias que son desafíos para el espíritu humano más que desafíos a la ciencia y más si ocurre la conversión de algún médico famoso, como fue el caso del doctor francés Alexis Carrel, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1912, en reconocimiento a su trabajo en sutura vascular y en trasplantes de vasos sanguíneos. Hoy día la medicina ha avanzado y serán pocos los que recordarán a tan importante figura.
Famoso es su libro “Voyage to Lourdes”, publicado en inglés en 1950. Allí narra una experiencia como médico que no creía en milagros y más bien estaba interesado en justipreciar de forma personal la velocidad con que se producía la curación de las diferentes enfermedades o lesiones informadas en Lourdes. En especial el caso de la enferma Marie Bailly que estaba afectada de peritonitis tuberculosa en último estadio, enfermedad mortal en su época. Toda su familia murió de tuberculosis. Ella además ha tenido peritonitis diagnosticada por un médico general como por un cirujano de Burdeos, Bromilloux. Su estado era grave y viajaba en tren de Lyon a Lourdes con el riesgo de no poder llegar a su destino. Dice el escrito de Carrel: “yo tuve que darle morfina en el viaje. Ella puede morir en cualquier momento, justo debajo de mi nariz. Si un caso como el suyo se curara sería realmente un milagro. Nunca dudaría de semanas lo que realizó durante cuatro meses. Fue examinada regularmente en busca de trazas de la tuberculosis. Fue declarada en buen estado de salud sin tener ninguna recaída, vivió la vida de las Hermanas de la Caridad hasta 1937.
Carrel de agnóstico siguió dándole vueltas en su mente a lo sucedido y la encontró en la oración y así fue madurando su conversión. Pidió los sacramentos antes de morir en noviembre 5 de 1944. En resumen, Lourdes, Salud, Carrel, Bailey, fe, conversión, y el poder de Dios.