Feliz Día del Padre, mamá
Hoy se celebra, como año tras año, el Día del Padre en Panamá, homenajeando de esta manera al jefe de la familia. Lamentablemente esta fecha ha ido decayendo, a tal punto que pareciera que en un futuro no muy lejano se estaría anulando la fecha del almanaque de festividades conmemorativas, dado que dicho personaje en los últimos tiempos se ha tornado irresponsable con la custodia y crianza de sus propios hijos.
En la mayoría de los hogares panameños, especialmente, en los de estratos sociales humildes, la figura paterna ha desaparecido del contexto familiar por razones de vieja data.
Esté o no preparada, la mujer tendrá que hacerle frente a la irresponsabilidad de una cultura machista, permisible a la violación de un compromiso supremo y compartido. Pareciera que nos abocamos a la retrógrada devaluación del género.
Madre y padre a la vez, es el habitual rol asumido por las mujeres de nuestra sociedad, que teniendo que salir a buscar el pan de cada día y cuidar su hogar, descuidan por falta de tiempo y tacto el control para una verdadera formación de sus hijos. Esto se verá reflejado en muy poco tiempo –en la mayoría de los casos– en el comportamiento y conducta de la juventud que hoy tenemos, lo que pone en duda el futuro como cimiento de un núcleo familiar próspero.
No todo está perdido, siempre habrá un selecto grupo de hombres que se desvelan por el bienestar del hogar y de sus vástagos, haciendo honor a este sacro privilegio de ser la cabeza de la familia, a través de la procreación, custodia y manutención de un hijo hasta convertirlo en un ser independiente.
Ojalá estas líneas en el día de hoy encajen en el suspiro de la reflexión, antes que en el susurro de la soledad y pasen la factura del desprecio. Preferible elevar una plegaria al Todopoderoso para que derrame sobre ustedes un cúmulo de dichas y bendiciones.
Terminar así quedaría en mora con mucha gente que –al igual que yo– nunca conocieron la figura paternal y fueron sus madres, tías y abuelas las que hicieron esa compleja tarea.
Para estas mujeres (incluyendo a mi mamá, Débora, en Ocú), mi respeto.
Benditas entre todas, de ustedes será sin regateo la magia divina que nos guía por siempre, y nuestro accionar de hombres de bien, el trofeo de guerra por exhibir, por traernos a este mundo y tener la valentía de criarnos solas.
Feliz Día del Padre, mamá.