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Feminicidio, ¿dónde está la clave?

Por: Redacción 22/07/2015

Estamos frente a un entorno social enfermo, lo que es preocupante, con un escenario de acontecimientos que nos trasladan a meditar sobre los niveles de vergüenza de la calidad del ser humano y acciones que nos sitúan a actuar en condiciones semejantes e inferior a los animales.

Es rutina, los noticieros llenos de actos dolorosos, mujeres descuartizadas, quemadas, violadas, ultrajadas, asesinadas y un sinfín de infamias, paralelamente escritos, congresos y encuentros que argumentan el compromiso del Estado, la tipificación del delito en multiplicidad de normativas, así como agrupaciones de lideresas, que se rasgan las vestiduras, esgrimiendo la responsabilidad de la cultura machista y la vulnerabilidad de la mujer.

LOS HECHOS VIOLENTOS CONTRA LAS MUJERES RECORREN UNA GAMA QUE VA DEL GRITO, LA MIRADA Y EL GOLPE, AL ACOSO, EL ABANDONO, EL OLVIDO, LA INVISIBILIDAD Y LA NEGACIÓN DE LOS MÍNIMOS DERECHOS, HASTA EL USO DE ARMAS MORTALES EN SU CONTRA...

En Panamá, tras no menos luchas de los movimientos de mujeres, se cuenta con leyes que garantizan a las féminas una Vida Libre de Violencia, en la que se penaliza el feminicidio, acoso sexual, violencia familiar o doméstica, esterilización forzada, incumplimiento de deberes, padecimientos sexuales, actos sexuales abusivos. Y se incorpora como delitos contra la mujer la violencia económica, amenaza patrimonial y sustracción de utilidades de actividades económicas familiares.

...UN FLAGELO QUE NO RECONOCE NACIONALIDAD, CREDO, FORMACIÓN ACADÉMICA NI ESTRATO SOCIAL, Y ES QUE EL REMEDIO ESTÁ EN LAS PROPIAS MANOS DE LA MUJER.

No obstante, la violencia hacia las mujeres muy bien conceptuado por la académica Marcela Lagarde, antropóloga e investigadora mexicana y una de las más importantes representantes del feminismo en América Latina, quien puntualiza que "las repercusiones de la violencia no son solo recibir una paliza, la agresión contra las mujeres es económica, jurídica, política, ideológica, moral, psicológica, sexual y también corporal.

Los hechos violentos contra las mujeres recorren una gama que va del grito, la mirada y el golpe, al acoso, el abandono, el olvido, la invisibilidad y la negación de los mínimos derechos, hasta el uso de armas mortales en su contra, explica Lagarde.

Ahora bien, en hora buena por las leyes, todos argumentos válidos, pero triviales ante la esencia de un flagelo que no reconoce nacionalidad, credo, formación académica ni estrato social y es que el remedio está en las propias manos de la mujer.

Demandamos de la práctica de la educación amplia, que extermine el pensamiento ancestral, cónsono a la realidad que como fémina se nos obliga a vivir.

Por un lado, basta ya de mujeres que venden y exhiben su cuerpo al mejor postor, pero también de hombres que lo propician. Es indignante, y sufro pena ajena, escuchar en un medio de comunicación, una mujer, afirmarle a su interlocutor el orgullo perverso que le genera su profesión de trabajadora sexual al extremo de fomentarlo en su hija si fuese necesario. Así como el acendrado machismo, jactarse de que él es libre y los hijos son de la mujer, además el sublime pensamiento en el que la madre esposa virginal es para la casa y las prostitutas son condenadas para la calle, se usa y desecha.

Creo que la solución radica en acentuar desde la cuna, principios y valores, en hombres y mujeres, donde la educación se prolongue en la escuela, los medios de comunicación, el entorno laboral y en las relaciones interpersonales que construimos en la rutina diaria.

Necesitamos una educación participativa en todos los sentidos, enfocada hacia la prevención, sensibilización e información/causas y consecuencias, los temas de la violencia y sus diferentes expresiones (entre otros el feminicidio) en los colegios, con las familias, en los medios de comunicación, en las calles, en la formación docente y en el currículo como una transversal. En sumo, valorar el hecho de ser mujer, por deber, por derecho y condición, porque nacimos para ser amadas y ser felices.

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Viernes 31 de julio de 2026

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