Feria del Libro y literatura

Por: Redacción 31/08/2011

Ha finalizado la Feria del Libro con la satisfacción del deber cumplido y de proporcionar a los panameños otra oportunidad de involucrarse con libros nacionales y extranjeros, de donde se obtiene cultura, porque leyendo se viven diferentes mundos, todos los que se nos presenten y los que buenamente deseamos crear para bien de nuestra imaginación.

Pocas satisfacciones hay como dormir profundamente y estar frente a un libro que nos transporta a realidades y a imaginaciones como nunca pensamos vivir. Por esto, fue placentero caminar los pasillos de la Feria y convivir con tantos libros que era imposible llenar nuestras manos para traerlos todos a casa.

A pesar de que un grandioso número de autores panameños presentó sus libros en el contexto de esta actividad, me pregunto ¿cuánto esfuerzo hicieron para escribirlos, imprimirlos y hacerlos llegar a los lectores.? ¿Cuántos libros vendieron y con cuántos regresaron a casa? Sobre todo los noveles escritores que comienzan sus andanzas en ese terreno escabroso, cada uno que regresa es un suspiro de desilusión porque la esperanza de venderlos todos ha quedado frustrada. Luego viene la peregrinación de lograr que las librerías vendan el producto de ese esfuerzo. Finalmente lo logran y, cuando más tarde pasan por las mismas y deciden dar un vistazo a sus libros, no los encuentran porque están escondidos en el último rincón de los anaqueles. Luego hacen la trampita de ponerlos adelante sin que se den cuenta los de la librería y salen contentos por lo logrado.

Y se sientan a esperar que los llamen de las librerías para solicitarles una nueva remesa..., pero eso no llega. Y nuevamente viene la frustración.

Quien escribe un libro llega a sentir lo más grande que existe en ese campo y desea continuar haciéndolo. Nuevamente pasa por lo mismo hasta preguntarse: ¿tan malos son mis libros que no alcanzan el nivel de otros escritores? Es posible que no existan suficientes lectores para la gran cantidad de escritores o que no tenemos la suerte de que “pegue” el libro o de que su nombre sea tenido tan en cuenta que supere a otros viejos.

Cuando volteamos la vista, o somos famosos o somos olvidados por el público lector, por los colegas que no gustan de mirar siquiera a los noveles o por las librerías a quienes les ocupas espacio inútilmente.

El ambiente literario es ingrato y los escritores más conocidos debieran ayudar a los principiantes, con consejos, sugerencias para que ellos se sientan protegidos e incentivados en el campo literario. Esta realidad la viven muchos y deben ayudarlos para que crezcan como un día sucedió con ellos. Bajen de las nubes a la tierra.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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