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Fidel

Por: Redacción 13/12/2016

Todo el recorrido, más de 800 kilómetros, desde La Habana hasta Santiago de Cuba, se convirtió en el escenario más evidente del respaldo popular que recibieron los restos del máximo líder cubano de todos los tiempos. El valor simbólico e histórico, de la Caravana de la Libertad, de 1959, en dirección inversa, despedida triste y dolorosa, controversial, ante los éxitos de la Revolución, alcanzados en la educación, salud, deporte, y bienestar social, sin distinción social, raza; con carácter universal o ausencia discriminatoria.

No importaba la inclemencia del clima ni el tiempo de espera, familias enteras, como muestras inconcebibles de cariño y agradecimiento a Fidel. Cuatro días, hasta el duelo nacional ante sepulcro del apóstol José Martí, actor intelectual del asalto al cuartel Moncada.

En vigilias, en cada lugar donde el pueblo acudía para rendir el espontáneo tributo patriótico, escuchamos vibrantes palabras de encuentros diversos con niños, combatientes veteranos, jóvenes, dirigentes, visitantes extranjeros, deportistas destacados, intelectuales, toda gama de personalidades, que narraban sus respectivos encuentros con Fidel, de una capacidad impresionante para la interpretación, los mensajes y las simpatías que irrigaba.

La identificación con el líder la programaba el pueblo en todas las instancias: Fidel soy yo.

En la historia no existe otro homenaje de tal magnitud.

Los asaltos a los cuarteles Moncada y Bayamo, el 26 de julio de 1953, el desembarco del Granma, los combates en la Sierra Maestra, en Playa Girón, en el Congo, ejecutados en distintas fechas y lugares, en condiciones desfavorables, fueron victoriosos a corto y largo plazo, que con toda razón, ganaron el axioma: Hasta la victoria siempre, comandante en jefe, ordene.

Además, la solidaridad cubana apoyó otros triunfos en Vietnam, Guinea, Nicaragua y otros pueblos, cuyos representantes acudieron a la Plaza de la Revolución. La solidaridad cubana no solo acudió a defender la soberanía e independencia de estos pueblos, incluyendo Panamá, en el rescate del Canal, también en la alfabetización y la educación, salud, otros rubros básicos para las clases más humildes, en los lugares más apartados, en distintos continentes, en condiciones totalmente voluntarias, incluyendo, desastres naturales, donde las brigadas cubanas acudieron con verdadero espíritu de solidaridad y cooperación.

Todos esfuerzos y sacrificios incontables en miles de voluntarios, en medio de un bloqueo criminal e injusto, solo es posible con pueblo profundamente educado, preparado intelectual e ideológicamente, que pueden mostrar esas conquistas alcanzadas en todo su territorio y nación.

El pueblo cubano proclama esas verdades gracias a Fidel.

"Murió al lado del pueblo que amó y por el cual luchó con dignidad y valor. Tal vez Dios en su infinita misericordia quiso librarlo de lo que son las expectativas de una humanidad expuesta e impotente que anhela justicia, equidad y paz".

Arquitecto y periodista
Tomado de la prensa nacional.
Primero de una serie. Nota del colaborador.

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Miércoles 15 de julio de 2026