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Fidel Castro apoya la ocupación militar de Checoslovaquia (II)


Aunque Checoslovaquia dependía menos de la Unión Soviética que otros países del llamado ‘socialismo real’, durante la década del sesenta aumentó el descontento popular. En el IV Congreso de Escritores realizado en junio de 1967 fue fuertemente criticada la cúpula del Partido Comunista, encabezada por el estalinista Antonín Novotný. Cuatro meses después, en el pleno del Comité Central del Partido Comunista de Eslovaquia, Alexander Dubcex acusó a Novotný de actuar como un dictador. Leonid Ilyich Brezhnev, el máximo dirigente de la Unión Soviética, fue a Praga en diciembre invitado por Novotný.

El 5/1/1968 un pleno del Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia aprobó separar los cargos de Primer Secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia y Jefe de Estado; Alexander Dubcex fue elegido Primer Secretario. Comenzaba la Primavera de Praga.

En febrero se destapó un gran escándalo de corrupción protagonizado por el general Jan Sejna -favorito de Antonín Novotný-, que pudo huir. En abril de 1968, el Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia afirma que las transformaciones emprendidas se basan en el marxismo y da a conocer su Programa de Acción, que incluye: ratificar el papel dirigente del Partido Comunista, democratización de sus métodos de trabajo, libre autonomía de las empresas en su gestión, reivindicación del derecho de las minorías nacionales (judíos, eslovacos), derecho a viajar al extranjero y un sistema educativo menos ideologizado.

El aniquilamiento de la Primavera de Praga fue repudiada por los partidos comunistas más importantes de Occidente y causó la decepción de amplios sectores de la izquierda. Narciso Isa Conde, del Partido Comunista de República Dominicana, expresa: “En 1968 respaldamos la denominada ‘Primavera de Praga’ y en agosto de ese mismo año criticamos en profundidad la intervención militar de la URSS y de los países del Pacto de Varsovia”.

La política soviética alcanzó tal nivel de desprestigio que Teresa Pàmies -una comunista española exiliada en Checoslovaquia-, escribió en su ‘Testamento en Praga’ que si bien se justificaba la invasión de la Unión Soviética en Hungría en 1956 no se podía decir lo mismo de la intervención soviética en Checoslovaquia.

La invasión soviética provocó que el izquierdista Carlos Franqui -uno de los principales colaboradores de Fidel Castro durante una década-, rompiera definitivamente con Fidel. Desde muy joven, Franqui participó en luchas estudiantiles y obreras; combatió a la tiranía de Batista; y fue director de Radio Rebelde –emisora creada en la Sierra Maestra durante la lucha insurreccional- y del periódico Revolución –órgano oficial del Movimiento 26 de Julio-. Franqui llevó a Cuba el Salón de Mayo de París en 1967.

La Primavera de Praga fue protagonizada por estudiantes y obreros checoslovacos, que sólo solicitaban implementar ciertas normas democráticas, pero no se cuestionaban el socialismo, todo lo contrario, como resumiría Alexander Dubcek en su libro ‘La vía checoslovaca al socialismo’: “volvamos a los orígenes, volvamos a 1945, cuando el pueblo estaba mayoritariamente con nosotros y con nuestra intención de construir el socialismo”. Entonces ¿por qué Fidel Castro apoya la invasión soviética que malogró la posibilidad de construir un “socialismo con rostro humano”? Continuará.

castroeducacion@yahoo.es