Fiesta universal
Desde hoy y por 15 días, millones de miradas estarán puestas en Panamá por ser la sede del Mundial de Béisbol, la fiesta más grande del “Deporte Rey”.
Durante este periodo, los reflectores deberán estar sobre los integrantes de los 16 equipos que llegaron de todas partes del universo para disputarse el codiciado título, por lo que la disputas políticas y los hechos fuera de los coliseos que en nada contribuyen a engrandecer el país, aunque no pueden ser olvidadas, por lo menos, deberían quedar a un lado.
Sin embargo, este lapso no puede ser utilizado para “madrugonazos” por la vilipendiada clase política dentro de la Asamblea Nacional de Diputados, que históricamente espera cualquier distracción de la sociedad para aprobar o modificar leyes escandalosas con poco respaldo popular.
El éxito o fracaso de esta megafiesta no será para el gobierno de turno o para su junta organizadora, sino para todo un pueblo que debe volcarse a los estadios a apoyar, en orden y sin fanatismos, a su novena favorita.
Los preparativos parecen estar listos, con transporte especial para que las personas puedan trasladarse a los estadios, entradas a precios módicos y la seguridad, que jugará un papel importante dentro y fuera de los cuatro escenarios en donde se disputarán los partidos.
Panamá sólo puede ganar, pues este torneo es la mejor vitrina para venderse en todo el mundo como un país con grandes atracciones turísticas, cuyas campañas en el extranjero serían difíciles de costear.
La fiesta empieza hoy y para asistir no hay límites de edad. Asistan todos en familia a disfrutar de un torneo que, lo más seguro, no se vuelva a repetir en Panamá en muchos años.
