Fiestas nacionales y descrédito mundial

Por: Redacción 02/11/2017

"Maestros como Chong Neto, Sinclair, Arboleda, etc. nunca son resaltados en estas efemérides, a pesar de que convertían sus obras en aportes a la panameñidad. Acá una vez más desfilarán con honores los otros, esos políticos que no pintan, ni hacen esculturas ni ceden la brocha del Estado, eso sí, si te descuidas se la robarán".

Azul como se ve el mar en los atardeceres, rojo como tiñeron los oligarcas la territorialidad ístmica en no pocas ocasiones, desde Victoriano hasta Smith en Colón, blanco que da algún indicio que la República puede y debe cambiar, son los colores y los dolores de mi patria que festeja no por orgullo, mejor sería decir que por necesidad.

Los tambores y las galas se mezclan como presagio del festín, los que ayer robaron la riqueza nacional seguirán en su inescrupuloso accionar delincuencial, el tesoro público está en manos de piratas, la hacienda no es de los ciudadanos, tiene poderosos propietarios. Ya no basta Zona Libre, Copa, Aes, las tiendas libres de impuestos expropiadas por el libre arbitrio del déspota ilustrado que despacha desde Palacio, ahora quieren el monopolio de la electricidad y lo tendrán. El PRD de Pedro Miguel "El Colaborador" y el CD-Renovador del "sobrino del alma", una vez más, les facilitarán el trabajo, mientras tú, obrero, campesino, profesional, artesano, empresario, industrial, etc. sigues cargando los costos de la avaricia y la ineptitud interesada.

¿Qué podemos festejar?, el hambre, la falta de seguridad, de vivienda, de medicinas, de servicios médicos, de justicia, etc. Repaso el poema de Miró y siento espanto. Nos estrangulan y mantienen en la ignorancia o simplemente somos tan cobardes que les entregamos nuestras voluntades por treinta monedas como Judas Iscariote. ¿Dónde quedó el Panamá de mi niñez pletórico de entusiasmos, de sonrisas, de amistades, de fiestas patrias rebosante de orgullo nacional? De eso nada o muy poco se vive. Ahora se imponen los instintos y los intereses, a ellos la riqueza y al pueblo las migajas. Baile de buitre y ovejas.

El mundo nos mira y no porque le hayamos dado beneficios, sino porque todo lo que producimos se lo reparten estas pirañas. El orbe aprecia cómo decaímos y estamos salpicados por las dudas y las mutuas desconfianzas, nadie cree en el otro. Todo se inició el día que empezó a gobernar Juan Carlos Varela. Con él se desató el huracán, arrastrando todo lo que de bueno habíamos construido, fueron 114 años de lucha incesante para poder llamarnos panameños en nuestro país. Todo quedó destruido, somos una Hacienda y nosotros, según ellos, sus peones. Duele. Por eso no voy a festejar. Solo saludaré a mi bandera, esperando en Dios que mis hijos puedan legar a mis nietos la patria que no pude terminar de construir.

Abogado

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