Final del mandato de Obama
Con el nuevo año, Barack Obama entra en el final de su segundo mandato, con resultados mediocres de gobierno, y será imposible en este corto tiempo que su trabajo político y de gobierno avance mucho más, por añadidura, con otro obstáculo, el Congreso de la nación bajo control republicano.
Los principales retos: reactivación de la economía, reforma migratoria, control de armas, avanzar en la reforma de salud, retirada completa de Irak y Afganistán, política exterior frente a Medio Oriente, Irán y la Primavera Árabe, puntos fundamentales de múltiples manifestaciones. Este panorama pone en dudas otro triunfo electoral demócrata y abre una gran interrogante para el pueblo norteamericano y sus relaciones internacionales.
Dentro de esta problemática internacional, con amplias repercusiones internas, señaladas por el diario New York Times, en el próximo abril, menos de cuatro meses, se convoca la Séptima Cumbre de las Américas (OEA) en Panamá, con la presencia plena de gobernantes latinoamericanos, seguramente sin excluir a Cuba.
En cuanto al problema migratorio, de una importancia extraordinaria sin poder soslayar, anunció fallas, que presume superar para su propuesta al Congreso, en el que la oposición no ha coincidido con el presidente. La crisis política norteamericana presume un enfrentamiento constitucional imprevisible. Como afirmó el propio Obama: “Fuimos derrotados”. Por consiguiente, a nivel nacional e internacional la credibilidad y confianza en las palabras del actual presidente no tienen mucha fuerza en cualquier foro.
Otro asunto de primer orden se encuentra en el nombramiento del secretario de Defensa, en el que aparentemente la controversia entre los centros de poder de Estados Unidos y sus aliados es compleja.
Al cabo de casi dos periodos presidenciales demócratas, con Barack Obama los resultados no parecen muy satisfactorios. El declive es evidente, la reactivación económica no es reconocida adecuadamente, la reforma migratoria continúa estancada, el control de armas es inexistente, la reforma de salud incompleta, igualmente la retirada de Irak y Afganistán, el Medio Oriente, Irán y la Primavera Árabe, al igual que Palestina e Israel no hallan la paz.
No parecen llegar soluciones. Obama regresará a Chicago, Hawái u otro destino familiar y dejará en la Casa Blanca un cúmulo de aprehensiones e intentos fallidos, que repercuten ineludiblemente en su partido y la nación. Esperemos los criterios periodísticos, de politólogos e intelectuales norteamericanos. We, this people.