Finaliza el año escolar sin ton ni son
Las autoridades del Meduca, maestros y profesores, han llegado al término de otra jornada anual probablemente cansados. Cansados sí, es cierto; por una tarea disputativamente infructuosa, en la que temas polémicos como la “transformación curricular”, reclamos de los docentes por supuestas destituciones injustas, retraso en el pago a maestros en zonas de difícil acceso y los ajustes salariales, les tomó gran parte del año escolar (2011). Terminaron engorrosamente cansados, con la insatisfacción del viajero que, al fin de la jornada, regresa con la mente al punto de partida para sentir cómo en vez de acercarse a la meta prefijada, se mantiene rezagado.
En tanto, el Meduca mantiene sus repetitivos “eslóganes efectistas” sobre las bondades de programas, tales como “la beca universal”, un anunciado proyecto improvisado de “construcción de escuelas modelo” y la distribución masiva de computadoras a estudiantes de Enseñanza Media. Todo fundamentado en populachería, carente de “un verdadero plan pedagógico” debidamente consensuado con el personal de los servicios de educación: los maestros, profesores y directores, los supervisores, los administradores, los especialistas en educación.
Sobre ellos descansa la factibilidad de toda empresa de reforma educativa. Sin su comprensión inteligente, sin su participación activa, sin su acción abnegada, cualquier intento de reforma no será otra cosa que la impresión de un buen deseo.
No hubo decisión sobre la urgente necesidad de realizar la antigua aspiración del magisterio de llevar a un sistema unificado, sobre la base de requisitos y normas comunes, para la formación y el perfeccionamiento de los maestros para los diversos niveles, y de los otros tipos de personal mencionados, en Escuelas de nivel Universitario, o en un Instituto de Educación Superior para esos fines. Salvo lo único plausible (“Maestro Estrella”), sería ilusorio pensar que un mejoramiento del sistema de formación de personal daría por sí solo los frutos esperados si éste no se vincula con disposiciones más racionales para la carrera del maestro.
La reforma educativa no consiste, como algunos piensan, en preparar planes u organigramas de oficinas, ni en un conjunto de soluciones prefabricadas que puedan improvisarse o imponerse sorpresivamente. No se intentó siquiera, iniciar la formación de diversos tipos de supervisores que un sistema escolar bien organizado necesita, cuya labor de orientación y asesoría de los maestros en su diaria tarea en el aula, es clave del perfeccionamiento del magisterio. ¡Compatriotas: Feliz Navidad!
Pedagogo, escritor, diplomático.
