Finanzas en la UP
Quienes aspiren a administrar la Universidad de Panamá para el próximo quinquenio tienen a la vista retos que ojalá superemos con éxito. Está en juego la vida intelectual del país, su desarrollo incluso. De nuestra parte, asumimos una actitud propositiva, de plantear nuestras ideas e inquietudes sobre el papel, las proyecciones y las potencialidades que corresponden a una de las principales instituciones del Estado panameño. Tenemos el recurso humano de calidad, altamente calificado. Pero si algo nos preocupa son las finanzas que han de garantizar la efectiva realización de los programas académicos, de extensión e investigación.
Es cierto. El contexto de hoy nos impone mirar el futuro institucional conscientes de los desafíos en una universidad llena de complejidades. Comprendemos bien que la clave para el éxito de las funciones que nos corresponden en la universidad del futuro está en la permanente "innovación de los procesos que le son intrínsecos", y la innovación no es posible en ausencia de los recursos financieros que garanticen calidad y pertinencia de las tareas llevadas a cabo.
Los universitarios no partimos de cero. Generaciones anteriores han aportado un camino, pero no solo los logros vienen de las "autoridades", sino que son consecuencia del esfuerzo colectivo de docentes, administrativos, autoridades, incluido el sector estudiantil, quienes son el soporte verdadero de lo que hoy tenemos. No pretendemos regatear los aportes a ningún actor universitario, por el contrario, los acogemos para seguir avanzando en los caminos de la superación.
Reconocemos que existen limitaciones y obstáculos; procesos y decisiones que requiere del escrutinio de la revisión, no para estropear los fines de una universidad de calidad, sino para mejorar, corregir y enrumbar aquellos pasos que no necesariamente responden a una universidad que debe proyectarse con energía renovada en este nuevo siglo. Sobre todo que asumamos una nueva visión de la democracia institucional que sea el motor que engrandezca a la Universidad de Panamá.
La UP requiere mantener y fortalecer los programas académicos, de investigación e innovación y de extensión diseminados por la geografía nacional. Una institución cuyo costo de matrícula da acceso a la población panameña en las diversas disciplinas del conocimiento, muchas de ellas solo ofertadas por la UP, ya que la motivación principal no es, como en otros casos, la "ganancia comercial", sino la respuesta social-intelectual para la nación. Esto es parte del desarrollo nacional. Es el compromiso social que ha tenido, tiene y tendrá la universidad con las familias panameñas de optar por una educación superior de calidad. Y del Estado se necesita de un compromiso con ella.
En la experiencia de los países vecinos de Centroamérica (y en Colombia a nivel de ley), hay en sus constituciones políticas una definición progresiva y de sostenibilidad del presupuesto universitario a través de un % del presupuesto general del Estado. En Panamá no es así. Hay que motivar el interés en los universitarios, pero también en otros sectores de la sociedad, y de quienes tienen el poder, de la necesidad estratégica de resguardar el futuro financiero de nuestras universidades. Así, haremos más grande a Panamá.
Docente del CRU de Colón