ESPACIO PUBLICITARIO — Top (≤100px)
Formación y perfeccionamiento del magisterio
La humanidad nueva se preocupa por las instituciones educativas y, especialmente, por sus directores pedagógicos, para constituir en el futuro centros de aprendizaje donde cada institución docente responda al pensamiento, a los ideales de sus hombres y mujeres dirigentes, a las condiciones del medio donde se encuentran enclavados y a las características universales de su tiempo.
El propósito esencial de la nueva Pedagogía es conocer la dirección del pensamiento humano, establecer los fines hacia los cuales ha de orientarse el proceso educativo y dar normas efectivas para su realización. Diversos han sido los intentos renovadores de nuestra enseñanza, pero mientras en algunos aspectos se adoptan finalidades concretas, en otros no se precisan los objetivos centrales que orientan su proyección educacional, olvidando que toda institución pedagógica debe trazar con visión certera las directrices que guíen su desenvolvimiento para que ellas afirmen en el porvenir el nuevo concepto de una actitud creadora; a la ausencia de orientación filosófica de la educación normalista, se une el complejo problema de la vocación y orientación profesional del magisterio, que requiere poderosos ingredientes afectivos, disposiciones específicas y comportamientos difíciles de observar por la psicotecnia.
Frente a las cambiantes modalidades de nuestro tiempo, la experiencia pedagógica de Panamá nos enseña que las escuelas normales deben encontrar las fuerzas directrices que convirtiéndolas en factores de progreso, modelen y transformen a sus alumnos-maestros, de manera que puedan realizar en el futuro, sus funciones educacionales a plenitud. La labor del maestro es muy variada. Trata de descubrir, hasta donde le es posible, las habilidades, limitaciones, intereses, experiencias, necesidades, y otras condiciones de la vida de los alumnos. Para lograr esto, le ayudan las observaciones de la conducta y del trabajo que realizan el niño o el joven, así como las conversaciones informales con los alumnos, con los maestros y con los padres de familia.
Al estudiar a los escolares se advierte que cada niño o joven difiere de los demás, en las características personales que posee. Al conocerle debemos guiarlos en la formación de hábitos deseables, actitudes e ideales necesarios para ser un buen ciudadano. El éxito de esta tarea depende del cuidado que preste el maestro en la preparación de su trabajo escolar, escogiendo bien el método y el material adecuados.
Con conocimiento de los objetivos de la educación normalista, resulta fácil arribar a la función de estas instituciones forjadoras de maestros en que la educación nueva constituye un proceso iniciado y continuado por el propio esfuerzo del educando, que requiere instrumentos idóneos para no atrofiar la actividad y curiosidad de esta etapa de la vida. La transformación científica en los ámbitos educativos se verifica a través de una serie de orientaciones que se derivan de un nuevo impulso recibido por la ciencia pedagógica. La complejidad de la existencia y el progreso de los tiempos modernos, originan la reacción de los que fueron precursores del movimiento científico de la educación, actitud que se manifiesta en la Pedagogía y es rasgo típico de la actual civilización.
Por otra parte, las didácticas especiales han experimentado tales avances que, en muchas ocasiones, se puede apreciar como una cierta disyunción entre sus logros teóricos y su traducción al trabajo escolar concreto. Ante este fenómeno, la situación del magisterio y de las instituciones formadoras del mismo es en buena medida paradójica: frente a unos imperativos inmediatos de renovación y actualización, las fuentes bibliográficas a las que acudir, se hallan, a menudo, dispersas en gran número de publicaciones de tipo monográfico o se agrupan en tratados generales y enciclopédicos de parte desconexas. De ahí que se haga sentir la ausencia de obras de conjunto, orgánicas, que ofreciendo una panorámica del estado actual de las Ciencias de la Educación, brinden una posibilidad de acercamiento de los maestros y profesores a una sistematización de sus técnicas y los familiarice simultáneamente con el vocabulario científico pedagógico.
La nueva educación responde a este nuevo espíritu de la época que hemos estudiado al observar el panorama filosófico, y los cambios experimentados por la didáctica contemporánea, se deben a las transformaciones sufridas por la sociedad.