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Formar para la vida y para ser mejores


Ricardo Cochran (opinion@epasa.com) / Docente de Filosofía e Historia

Umberto Eco mencionó: “Los libros hablan de libros” y, por lo tanto, las ideas generan ideas, presentan realidades y proponen la justicia.

Es así que presento este tema a colación: la importancia de la educación y más aún el papel relevante y casi sagrado de aquellos docentes que imparten clases con el fundamento de que el conocimiento ha de liberar el pensamiento propio de sus alumnos.

La enseñanza es, pues, una noble profesión. Pero debemos estar claros… para dirigir la educación de todo un país, de una nación, se debe tener una “visión” una “meta” un “fin” que esté en constante autodesarrollo para generar los mejores frutos, las mejores expectativas y logros de toda esa comunidad.

Aun así, la educación, en estos últimos tiempos ha sido a su vez objeto de la más vil explotación, difamación y comercio, por parte de lo que he denominado: mercaderes de la ignorancia.

Repasemos, la educación en Panamá está plagada de vendedores de ensueños: prometerle a un padre de familia que su acudido, aun cuando no haga el mínimo esfuerzo por estudiar o aprobar una asignatura tiene garantizado aprobar un grado, siempre que esté dispuesto a pagar extra un verano.

Esto es una patente de corso a la ley del poco esfuerzo, del juegavivo y deshonestidad; perjudica no solo a esa persona, sino a todo un país, genera desconfianza y conlleva a injusticias.

Imaginemos una persona que se haya desenvuelto en ese sistema, el de la ignorancia, en alguna ocasión, y en el futuro, digamos, se propondrá para una plaza política y alcance un puesto en una Asamblea, en donde en vez de respetar y defender las libertades civiles, los derechos humanos, la libertad, o la justicia, propiciará lo que -con ayuda del sistema de los mercaderes de la ignorancia- se le propuso desde el principio: la malicia, el juegavivo y la injusticia. La historia propone lecciones, pero también la cívica y la ética.

Por otra parte, cuando una joven o joven estudiante sale de la secundaria, si no toma una profesión como docente o abogado, no se percatará jamás, que las

libertades civiles y los derechos humanos existen, de tal manera no aprenderá a defender los propios y menos aún, los derechos de los demás; bajará la cabeza y seguirá dando tumbos con una sociedad que se asfixia y se pervierte, tal como sucedió en los tiempos de la dictadura cuando los generales, por poco nos cuestan el Estado Nacional panameño.

Ese mismo sistema -que aún no logran comprender nuestros titulares de educación- es importante propiciarlo fundamentado en el conocimiento de los derechos y deberes, de la cívica, de la ética, del trabajo en equipo, del liderazgo social y honesto, de la atención a los demás, de la preparación espiritual, técnica e intelectual a que tenemos derecho; de tal manera se evitará que el deshonesto no time a sus colaboradores; y que no seamos objetos de explotación, en ningún sentido.

Una sociedad así es más fuerte y más justa, y un país en donde sus habitantes solo alcanzan los tres millones y medio, forzosamente, debe velar por una educación más cívica y legítima.

La educación debe imperar en todos los sentidos, necesitamos una campaña que lleve los libros, las obras que propician la vida y la lucha por lo que es justicia, así el concepto se nos hará más familiar a nuestras nuevas generaciones; además de coordinar los seminarios sobre varios temas de actualidad, aparte de las asignaturas asignadas, ya que debemos educar para la acción, para la comunidad y no esperar que la vida le dé coletazos a nuestros hijos y decirle tan solo: “te lo dije”; debemos crear nuestro propio futuro, dirigir nuestra nación, en donde por herencia histórica de algunos “filisteos”, viejos y nuevos, engendró a estos mercaderes de la ignorancia, los cuales han hecho su agosto en un país que debe avanzar hacia el futuro; pero como en el cuento de brujas, siempre hay algunas fuerzas tenebrosas, oscuras, como lo es la ignorancia, las que desean que la educación sea objeto de manipulación de comercio como si fuese un artículo más.

Las nuevas ideas necesitan de amigos, eso es cierto, y la idea que debe imperar en nuestra educación es sencilla: “formar para la vida” “formar para ser mejores”, seamos amigos de estas ideas, en contra de los mercaderes de la ignorancia actuales.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026