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Foro mundial

Por: Redacción 02/04/2014

Con la presencia de los presidentes de Panamá, Ricardo Martinelli; de México, Enrique Peña Nieto; de Costa Rica, Laura Chinchilla; de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Guatemala, Otto Pérez Molina; de Kosovo, Atifete Jahjaga, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissesar, se lleva a cabo el Foro Económico Mundial sobre América Latina.

Ministros de Relaciones Exteriores, Hacienda y Educación de Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y Guatemala asisten en representación de sus países. Como expresión manifiesta de la importancia del Foro concurren el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Moreno; el presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Enrique García, y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulsa.

Entre los 600 participantes destacan líderes empresariales de más de 50 países y de 511 organizaciones privadas. Se tratarán temas como la diversificación de las economías de la región, la modernización de su infraestructura, aumentar la productividad y competitividad, la eficiencia de los servicios públicos, la generación de empleos, la inversión en la capacitación del recurso humano, la calidad de la educación y otros.

El liderazgo de Panamá en la competitividad y el crecimiento influyó en la elección de nuestro país para que, como modelo regional, transmita sus experiencias en la diversidad temática de las sesiones.

El cónclave político-empresarial constituye un diálogo abierto para conciliar estrategias nacionales y regionales que coadyuven al desarrollo, estrechando puentes de comunicación que permitan debatir, diseñar y estructurar programas de naturaleza económica y social.

El Foro Económico Mundial de América Latina se lleva a cabo en un momento crucial en el que se entrecruzan regímenes sustentados en el sistema de economía libre y regímenes estatistas hostiles a las inversiones privadas locales e internacionales. Se examinarán los resultados de las tendencias económicas regionales en función del crecimiento y congelamiento de los productos internos brutos, la receptividad a las innovaciones tecnológicas, la apertura o hermetismo a las inversiones foráneas, y su incidencia integral en las clases sociales, particularmente en las clases medias, generadoras de empresarios, profesionales y reclutamiento de la sociedad civil.

La experiencia mundial demuestra que cuando se consolida la cooperación entre el Estado y la empresa privada, en forma mancomunada y sistemática, se cosechan frutos óptimos tanto económicos como sociales, en tanto que donde se abren grietas y fosas de animosidad e incomunicación los resultados llevan a transitar de lo negativo a lo calamitoso.

El foro propicia la convergencia armoniosa y fructífera de política debidamente concertadas para estimular el desarrollo. Las naciones que antaño impusieron monopolios estatales en la explotación de recursos naturales y se opusieron a la inversión privada han realizado autocríticas realistas en función de resultados y han abierto puertas a colaboraciones tecnológicas y financieras. Su dinámica presencia revela que se han corregido las líneas del estatismo cerrado y soplan nuevos vientos de renovación.

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Viernes 7 de agosto de 2026