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Francia festeja hoy su revolución


Modesto Rangel Miranda (opinion@epasa.com ) / Periodista.

La humanidad se conforma de evidencias que se desarrollaron a través de los tiempos, sin embargo, con el nacimiento de las grandes sociedades, los cambios en las naciones permitieron diversas transformaciones que fortalecieron y debilitaron a sus gobiernos.

Es por ello por lo que pasaron muchos siglos para que ideales de lucha inspirados en sabios conocimientos de Montesquieu, Voltaire y Rousseau, como también de John Adam y Patrick Henry, fueran el ideal para que una nación forjara el espíritu de lucha en América desafiando el poder absoluto que por años habían adquirido los reyes y príncipes que mantenían una unificación matrimoniada con el basto poderío de Roma y sus asesores eclesiásticos que utilizaban un falso conocimiento como lo era aprender las libres ideas y el respeto a la autoridad.

Pero el sabio conocimiento de aprender más sobre el contenido de la verdad y los principios en las sagradas escrituras y describir los hechos verdaderos llevaron al pleno descubrimiento de que se debería efectuar una plena separación de los poderes estatales, sin tener que efectuar un levantamiento de estado. Los ideales de lucha por una soberanía individualista personal nacen cuando se cuestiona las ideas de Maquiavelo, quien aducía que el fin justifica las acciones en una sociedad.

Fue entonces cuando el poder soberano emitió un rechazo en Boston de 1774, cuando se cuestionó al rey Jorge VIII al momento que se emitió el impuesto en Boston y Philadelphia, sin embargo, las acciones de libertad se trasladan de 1776 a toda Europa y en Francia, un pueblo consumido en actitudes y aptitudes antidemocráticas centradas en mantener un dominio represivo contra el pueblo francés; Luis XVI y María Antonieta llevaron a toda Francia a un absoluto caos y persecución contra quienes cuestionaban sus acciones y expresaban posiciones contrarias al gobierno. Es evidente que en un pueblo sumido en el caos, la injusticia y el dominio de los nobles la burguesía llevaría a Francia al caos y derrumbe social, político y económico; sin embargo, los principios nobles de lucha de Voltaire, Montesquieu, Rousseau, John Locke, John Adam, Patrick Henry, Tomás Jefferson, Benjamín Franklin y George Washington cambiaron la historia en toda Francia y el resto de Europa y el mundo entero, donde se determinó un solo principio, el deseo de igualdad, libertad y fraternidad, donde cada ciudadano pudiera valer y concretizar estos ideales promoviendo cambios en sus acciones cívicas, sociales y personales.

La Revolución Francesa del 14 de julio de 1789 centró aquellos ideales que una vez fueron emitidos durante la revolución estadounidense y que en su mayor contenido centraron el cambio en toda sociedad civilizada. Es necesario que en los actuales momentos en que nuestra sociedad vive notables cambios se concentre en descubrir el verdadero significado de este acontecimiento. Hay ocasiones en que debemos centrarnos en aspectos sociales que determinan nuestras acciones. Panamá vive una notable democracia y es necesario que se conserve porque es triste cuando una nación pierde sus ideales.

La democracia debe ser el centro del poder democrático para elevar las consultas y quejas de los ciudadanos con un pleno conocimiento del respeto a los derechos de sus ciudadanos.

Ya es hora de que los panameños dejen de hablar negativamente de lo que sucede sin pensar que los tiempos cambian y que es necesario vivir con los cambios, recordando que no podemos olvidar los viejos hechos históricos que fueron las bases para una democracia en nuestro país. Es importante recordar este 14 de julio como el verdadero respeto a nuestros principios dentro de una sociedad libre y democrática.